Con tapas de tarta, pocos ingredientes y una cocción breve, estos bocaditos pueden servirse en picadas, cumpleaños o reuniones familiares.
Los saladitos de jamón y queso son una alternativa práctica para preparar una picada o resolver una merienda. La combinación de una masa dorada y ligeramente crocante con un relleno cremoso permite servirlos tanto en una mesa familiar como ante muchos invitados.
Para hacerlos se necesitan 2 tapas de masa para tarta o masa de hojaldre, 200 gramos de jamón cocido, 250 gramos de queso mozzarella o cremoso firme y 1 huevo. También se pueden agregar pimienta y semillas de sésamo, amapola o un mix de semillas, de manera opcional.
Hay que extender una de las tapas sin estirarla demasiado y cubrirla con las fetas de jamón, dejando cerca de un centímetro libre en los bordes. Luego se incorpora el queso en fetas finas o pequeños trozos, se coloca la segunda tapa por encima y se presionan los bordes para sellar la preparación.
Con un cuchillo afilado o un cortante para pizza, la masa rellena se divide en cuadrados o rectángulos. Después, las porciones se acomodan separadas sobre una placa aceitada o cubierta con papel manteca, se pincelan con huevo batido y, si se desea, se terminan con semillas.
La cocción se realiza en horno precalentado a 200 °C durante aproximadamente 15 a 20 minutos, hasta que la superficie esté inflada y bien dorada. Antes de servir, conviene esperar unos minutos. Para lograr una textura más crocante, el horno debe estar bien caliente; si se usa hojaldre, es recomendable mantenerlo refrigerado hasta el armado. También es importante elegir un queso que funda bien sin liberar demasiado líquido y no sobrecargar el relleno.
La preparación puede variar con aceitunas picadas, orégano, mostaza o queso rallado, o mediante el reemplazo del jamón por otros ingredientes.