Con una textura suave y preparación sencilla, este plato casero puede servirse con salsa de tomate o el acompañamiento que se prefiera.
Los malfatis de ricota y espinaca ofrecen una alternativa a las pastas tradicionales. Son una preparación de origen italiano, abundante y de sabor suave, que puede adaptarse a distintas salsas.
Para hacerlos se necesitan 500 gramos de ricota, 300 gramos de espinaca, un huevo, 100 gramos de harina y 50 gramos de queso rallado. La receta también lleva sal, pimienta y nuez moscada a gusto, además de salsa de tomate o la opción elegida para acompañar.
Primero hay que lavar la espinaca, cocinarla durante unos minutos y escurrirla muy bien para quitarle el exceso de agua. Después se la debe picar finamente y mezclar con la ricota, el huevo y el queso rallado.
La preparación se condimenta con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Luego se incorpora la harina de manera gradual hasta obtener una masa húmeda, pero manipulable. No conviene excederse con la cantidad de harina para conservar la suavidad.
Con las manos se forman porciones pequeñas, que se pasan ligeramente por harina para evitar que se peguen. Los malfatis se cocinan por tandas en abundante agua con sal y se retiran con una espumadera cuando suben a la superficie, después de dejarlos aproximadamente un minuto más.
Se sirven calientes con la salsa elegida y queso rallado por encima. La preparación también permite aprovechar verduras disponibles en casa e incorporarlas al menú.