Colossal Biosciences identificó posibles cambios genéticos asociados a los rasgos del ave extinta y apunta a reintroducirla en Mauricio, aunque todavía no hay fecha para el nacimiento de un ejemplar.
Colossal Biosciences trabaja en la recuperación del dodo, un ave no voladora que desapareció en el siglo XVII por la acción humana. La empresa estadounidense pretende reconstruir algunas de sus características mediante edición genética e inteligencia artificial y, eventualmente, devolver ejemplares a Mauricio, su hábitat original.
La compañía desarrolló una plataforma de inteligencia artificial con la que identificó posibles modificaciones genéticas relacionadas con los rasgos craneofaciales del dodo. El procedimiento contempla incorporar esos cambios en células de la paloma de Nicobar, considerada su pariente vivo más cercano. Esa especie, que habita islas del sudeste asiático, puede volar y presenta plumaje verde y cobrizo.
Colossal informó que completó cerca del 95% del análisis del genoma del dodo y que avanzó en la reducción del tiempo necesario para comprobar si una modificación genética genera el rasgo buscado. Sin embargo, aún no comunicó cuándo podría nacer un animal con características del ave extinta.
Ben Lamm, director ejecutivo y cofundador de la empresa, declaró a Reuters que el dodo desapareció pocas décadas después de la llegada de los seres humanos a Mauricio, en parte por la introducción de ratas y otros animales invasores. También señaló que el proyecto enfrenta dificultades para determinar qué cambios genéticos son relevantes, aplicarlos en un ave, transmitirlos a la siguiente generación y preparar un entorno seguro.
El dodo medía aproximadamente un metro, podía pesar hasta 23 kilos y anidaba en el suelo. La caza y los animales introducidos contribuyeron a su desaparición; el último ejemplar vivo fue observado en 1662. Para una posible reintroducción, Colossal trabaja con científicos, organizaciones conservacionistas y el Gobierno de Mauricio en la restauración de ecosistemas y el control de depredadores. Todavía no fueron definidos los lugares de liberación, que dependerán de los trabajos ecológicos y de las consultas con las comunidades locales.