La afección implica la muerte irreversible de tejidos en la zona íntima y puede provocar complicaciones graves si no se trata de inmediato.
La necrosis genital es una enfermedad grave que se produce cuando se interrumpe o disminuye de manera drástica el flujo sanguíneo en la zona íntima. La falta de oxígeno y nutrientes puede causar la destrucción irreversible de los tejidos de los órganos reproductivos y el periné.
El cuadro suele estar relacionado con una afectación de la arteria pudenda, encargada de irrigar los órganos sexuales externos e internos y la piel perineal. Entre sus manifestaciones se encuentran cambios de coloración en la piel, que puede adquirir tonos rojizos, morados, marrones, gris azulados o negros.
También pueden presentarse dolor, sensibilidad al tacto e inflamación en el área genital y abdominal baja. La fiebre, los escalofríos, la deshidratación, las náuseas, los vómitos, el letargo y las secreciones con olor fétido son otros signos asociados con la afección.
El trastorno requiere atención médica de urgencia. El tratamiento principal consiste en un debridamiento quirúrgico para retirar todo el tejido necrótico, junto con antibióticos de amplio espectro y cuidados postoperatorios intensivos destinados a impedir que la infección avance hacia el resto del organismo.
Además, pueden producirse alteraciones en los niveles de glucosa en sangre, particularmente marcadas en pacientes con diabetes. La intervención busca remover la masa muerta y desinfectar el área afectada para prevenir complicaciones sistémicas graves.