La ONU reclamó controles urgentes sobre la inteligencia artificial ante el riesgo para los derechos humanos

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió una respuesta urgente de los Estados y las empresas tecnológicas frente al avance de la inteligencia artificial. El funcionario advirtió que están en juego todos los derechos humanos y sostuvo que el desarrollo de estas herramientas requiere reglas internacionales.

Türk describió el escenario como el umbral de un cambio irreversible, con consecuencias tanto para las generaciones actuales como para las futuras. A su entender, las nuevas capacidades de la IA introducen riesgos existenciales que pueden atravesar todos los aspectos de la vida.

La preocupación por los sistemas autónomos

El representante de la ONU centró parte de su advertencia en la denominada IA agéntica, diseñada para resolver tareas complejas y adoptar decisiones con un elevado nivel de autonomía. Según planteó, una falla en esos sistemas podría afectar servicios esenciales, comunicaciones, infraestructuras críticas e instituciones democráticas.

“Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros”, alertó Türk. También afirmó que la inteligencia artificial acelera los conflictos armados, extiende su alcance y debilita los mecanismos destinados a evitar el empleo de armas de destrucción masiva.

Ante esos peligros, el alto comisionado convocó a gobiernos y compañías del sector a buscar consensos en espacios multilaterales. Su propuesta apunta a una gobernanza global de la IA apoyada en el derecho internacional y en la defensa de los derechos humanos.

Trump rechazó nuevas restricciones

La posición de la ONU contrastó con la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien volvió a oponerse a nuevas regulaciones para la inteligencia artificial. El mandatario sostuvo que su conducción del Ejecutivo alcanza como protección ante los riesgos asociados con esta tecnología.

En sus redes sociales, Trump denunció una “enfermiza conspiración” contra la IA y los centros de datos. Además, aseguró que China sería la única beneficiaria de una eventual desaceleración y escribió: “¡El único control o ‘salvaguarda’ que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente!”.

El presidente estadounidense argumentó que las barreras legales podrían debilitar la posición estratégica de su país frente a China. “Quien gane la carrera de la IA, gana”, afirmó al defender la ventaja que, según sostuvo, Washington mantiene sobre Pekín.

Ese rechazo a una mayor supervisión se diferencia de los planteos de referentes del sector tecnológico como Dario Amodei, CEO de Anthropic; Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk. Ellos reclamaron controles más estrictos para procurar un desarrollo seguro de la inteligencia artificial.

El planteo de China

China también cuestionó las propuestas para frenar el ritmo de desarrollo de la IA, aunque se pronunció a favor de una cooperación internacional que permita acordar normas compartidas. El portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, consideró que “el alarmismo, la confrontación y la competencia despiadada” dificultan la creación de una gobernanza global.

Guo afirmó que la evolución de esta tecnología afecta al conjunto de la humanidad y pidió un trabajo coordinado para que sea abierta e inclusiva. Sus declaraciones llegaron después de que Amodei propusiera reducir el avance de las capacidades de los modelos y alertara sobre los riesgos de un eventual liderazgo chino.

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