El decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés destacó el potencial argentino en energía, minería, agro, economía del conocimiento y biotecnología, aunque advirtió que hacen falta previsibilidad y financiamiento.
Daniel González Isolio, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés (UdeSA) y profesor de Finanzas, sostuvo que la inteligencia artificial, la tecnología y la transición energética están generando oportunidades para los negocios, en un escenario marcado también por cambios demográficos, tensiones geopolíticas y polarización. En una entrevista con Ámbito, señaló que la Argentina cuenta con talento y capacidad emprendedora, pero enfrenta incertidumbre sobre su matriz productiva.
Según explicó, la inteligencia artificial eleva la productividad, reemplaza tareas y permite crear nuevos modelos de negocios. Las funciones de menor valor agregado son las primeras en quedar expuestas, mientras que quienes generan valor necesitarán formación amplia, flexibilidad, pensamiento crítico y capacidad para imaginar nuevas propuestas. “La IA puede potenciar a una persona formada, pero es un riesgo enorme cuando se la utiliza para delegar el pensamiento”, afirmó.
González Isolio remarcó que el manejo de esa tecnología será cada vez más intuitivo y, por lo tanto, no necesariamente diferenciará a los profesionales. En cambio, consideró centrales el pensamiento crítico, la capacidad analítica, el liderazgo y la experiencia para vincular conocimientos. En ese marco, señaló que la universidad trabaja con fundamentos de filosofía, historia, economía, matemática y pensamiento computacional, además de ofrecer propuestas vinculadas con tecnología, inteligencia artificial, negocios digitales, salud, innovación, minería y energía.
El académico definió a los argentinos como personas con habilidades extraordinarias para adaptarse, asumir riesgos y enfrentar contextos difíciles, pero distinguió entre el talento disponible y el acceso al financiamiento. Indicó que la UdeSA impulsa una competencia de startups y un centro de capital privado y financiación de negocios; los ganadores de los últimos dos años recibieron más de un millón de dólares en financiamiento. A su entender, las pymes pueden desaparecer no por falta de capacidad, sino porque las condiciones económicas y financieras las asfixian.
Para transformar el potencial en empresas, inversión y empleo, planteó como primera condición un entorno macroeconómico estable y previsible. También reclamó que el ahorro se convierta en inversión productiva y que el Estado y el sector privado trabajen en conjunto. “La estabilidad es una condición necesaria, aunque no suficiente”, sostuvo, y agregó que un cambio de modelo económico cada cuatro años dificulta las inversiones de capital a diez años.
Entre los sectores con mayores oportunidades mencionó la energía, la minería, el agro, la economía del conocimiento y la biotecnología. Consideró que el país dispone de investigación científica, emprendedores y capital humano, y que el potencial se amplía cuando se conectan ciencia, tecnología y negocios. “Si logramos unir ciencia, emprendedurismo y financiación, las oportunidades son enormes”, afirmó. También destacó la importancia de fortalecer el capital intelectual y el tejido social para que la educación y la formación profesional funcionen como motores del desarrollo.