Los términos de intercambio alcanzan un nivel excepcional y refuerzan el frente externo argentino

La mejora de la inserción externa argentina no depende hoy de un solo producto ni de un único precio internacional. La combinación de energía, minería, granos y mayores volúmenes exportados llevó a los términos de intercambio a una zona excepcional. Este indicador compara los precios de lo que el país vende al mundo con los de los bienes que importa: cuando sube, las exportaciones financian una cantidad mayor de compras externas.

En el segundo trimestre de 2026, el índice de términos de intercambio del INDEC llegó a 145,1 puntos. El registro fue 5% más alto que un año antes y quedó 7,8% por encima del promedio de la última década. La suba respondió a una variación interanual de alrededor de 13,8% en los precios de exportación, frente a un avance de 8,2% en los precios de importación.

Un nivel que sobresale en la comparación histórica

La perspectiva de largo plazo dimensiona el dato. Una serie elaborada por el estudio Broda ubica los términos de intercambio actuales casi 49% por encima del promedio observado desde 1900. Esa distancia incluso supera el 47% registrado en 2012, durante el anterior gran auge de las materias primas asociado a la demanda china.

Los antecedentes comparables mencionados para la Argentina se remontan a 1909, en el auge agroexportador; a 1948, en la posguerra; y a 1973, cuando la escasez de granos, la demanda global y luego el primer shock petrolero impulsaron las cotizaciones de materias primas. El ciclo actual presenta, sin embargo, una composición diferente: la soja permanece por debajo de los máximos de comienzos de los 2000, mientras ganan importancia la energía y la minería.

El petróleo acumuló avances de hasta 53% durante 2026, en un contexto de tensiones en Medio Oriente. El cobre y otros minerales estratégicos recibieron impulso de restricciones de oferta y de una demanda asociada a infraestructura, electrificación e inteligencia artificial. El oro, a la vez, se mantuvo en niveles históricamente elevados por las compras de bancos centrales y la búsqueda de cobertura.

Precios favorables y más cantidades exportadas

Federico Vacarezza, economista especializado en comercio internacional, atribuyó el salto a un conjunto de mercados externos favorables, con precios elevados para petróleo y minerales como litio y oro; también mencionó al cobre, cuya expansión en la canasta argentina se proyecta para los próximos años. Federico Bernini, economista del IIEP-UBA, señaló que confluyen shocks distintos: la guerra en Medio Oriente sobre el petróleo, el conflicto entre Rusia y Ucrania sobre los granos y malas cosechas en Estados Unidos y Europa.

El efecto sobre las cuentas externas ya fue concreto. Las estimaciones disponibles indican que la mejora de precios relativos aportó cerca de u$s1.224 millones adicionales en el período, frente a un escenario con los precios del año anterior. Entre enero y julio, el superávit comercial superó los u$s16.000 millones, con exportaciones por unos u$s58.365 millones y un crecimiento interanual de 22,9%.

Ese resultado también refleja un cambio productivo local. La expansión de Vaca Muerta elevó los despachos de hidrocarburos y redujo la necesidad de importar energía. Vacarezza estimó que las mayores cantidades, principalmente de petróleo y litio, aportaron alrededor de 12% al crecimiento exportador, mientras el shock de precios sumó otro 9,5%. Bernini añadió el aporte de una cosecha históricamente elevada y avances en carne vacuna, farmacéuticos, lácteos y pickups. Así, el contexto internacional favorable se combina con una mayor capacidad argentina para vender al exterior.

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