El Presidente no felicitó al mandatario brasileño y analizó con sus ministros el impacto de la coyuntura internacional sobre la Argentina. Patricia Bullrich no asistió al encuentro.
Javier Milei mantuvo el silencio sobre la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y no abordó el resultado durante la reunión de Gabinete. Tampoco fue tema de conversación la derrota de Flávio Bolsonaro, según fuentes que participaron del encuentro.
Antes de la reunión, el Presidente se mostró en el balcón de la Casa Rosada y, luego del “six seven”, se reunió con sus ministros para ratificar el rumbo de su administración. El eje del encuentro estuvo puesto en la situación económica internacional y sus efectos sobre el país.
Durante el análisis, Milei repasó “las presiones alcistas sobre los precios y las tasas de interés” y las “consecuencias de la contracción de la oferta global derivada de los conflictos bélicos en Irán y Ucrania” junto con el incremento del precio del petróleo. También sostuvo que ese escenario “repercute especialmente en las economías emergentes, entre ellas la Argentina”.
La decisión de no felicitar a Lula se mantenía hasta esta tarde y dejaba a Milei como el único jefe de Estado de la región en esa posición. Mauricio Macri, expresidente de la Nación y fundador del PRO, se diferenció con un mensaje en X: “Quiero saludar al pueblo brasileño y felicitar a Lula da Silva en su cuarto triunfo electoral”.
La reunión tuvo dos ausencias: la del ministro de Defensa, Carlos Presti, que estaba programada, y la de la senadora Patricia Bullrich. Desde la Casa Rosada informaron que Bullrich “por motivos personales tuvo que pegar la vuelta cuando estaba camino a la reunión”. La ausencia ocurrió luego de que cuestionara los dichos de Milei sobre “quemar periodistas en la hoguera” y afirmara que el Presidente “cruzó un límite”.
Según fuentes oficiales, Milei pidió a los integrantes del Gobierno “redoblar los esfuerzos para profundizar las transformaciones en marcha” y defendió su programa económico. “No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”, afirmó. También sostuvo que modificar el rumbo para ganar elecciones sería “inmoral, injusto, un error técnico y una grave afrenta a la credibilidad y reputación que se creó en estos años”.