La psicología vincula esta costumbre con la forma en que algunas personas organizan sus prioridades, aunque también puede tener una explicación relacionada con la ventilación de la ropa de cama.
Dejar las sábanas desordenadas al levantarse no necesariamente responde a falta de disciplina. Para algunas personas, acomodar la cama forma parte de una rutina de orden incorporada desde la infancia; para otras, es una tarea que no consideran prioritaria.
La decisión de no realizar esa actividad puede asociarse con una menor adhesión a las convenciones domésticas y con la preferencia por establecer criterios propios para organizar el tiempo. En ese sentido, podría expresar una actitud más autónoma frente a las expectativas externas.
El significado del hábito depende de sus motivos y del contexto. No es igual omitirlo por considerarlo innecesario que hacerlo por falta de tiempo, cansancio u olvido. Además, una persona puede dejar la cama sin hacer y, al mismo tiempo, ser ordenada en el trabajo, cumplir sus compromisos y mantener otros espacios de la casa organizados.
La costumbre también fue analizada desde la higiene del dormitorio. Durante la noche, el cuerpo libera calor y humedad, parte de la cual queda en las sábanas, las almohadas y el colchón. Dejar la ropa de cama destendida durante un período puede facilitar su ventilación y generar un ambiente menos favorable para los ácaros del polvo doméstico.
Investigadores vinculados con la Universidad de Kingston, en el Reino Unido, estudiaron mediante un modelo informático las condiciones de humedad que favorecen la supervivencia de esos organismos microscópicos. El trabajo no fue un ensayo clínico y no demostró que no hacer la cama prevenga enfermedades respiratorias. Por eso, no hay evidencia suficiente para afirmar que dejar las sábanas revueltas proteja por sí solo contra el asma o las alergias.
Entre las medidas recomendadas para el cuidado del dormitorio se encuentran lavar la ropa de cama con regularidad, ventilar los ambientes y controlar la humedad. En personas alérgicas a los ácaros, también pueden utilizarse fundas protectoras para colchones y almohadas, de acuerdo con las indicaciones médicas.