La formación natural está en Malargüe, al sur de la provincia, y combina desfiladeros, paredes rocosas y actividades acuáticas.
El Cañón del Río Salado se encuentra en el departamento de Malargüe, al sur de Mendoza. El lugar se caracteriza por sus grandes paredes de piedra, sus paisajes cordilleranos y el curso de agua que recorre el fondo del desfiladero.
La erosión transformó la zona durante miles de años y dejó estrechos pasadizos, relieves de distintos colores y formaciones rocosas de particular apariencia. El contraste entre las montañas y el río, junto con la vegetación autóctona, conforma un paisaje de interés para quienes disfrutan de la naturaleza y la fotografía.
El río Salado nace de la confluencia de los arroyos El Deshecho y Las Leñas, que reciben agua del deshielo de las altas montañas. El curso integra la cuenca del río Atuel y atraviesa un entorno que permite practicar rafting y otras actividades acuáticas.
En distintos sectores seguros del recorrido, los visitantes pueden detenerse para observar el movimiento del agua, contemplar las montañas y tomar fotografías. La escasa contaminación lumínica también favorece la observación del cielo nocturno, con la Vía Láctea y miles de estrellas visibles.
Para llegar, hay que dirigirse hacia Malargüe y continuar por la Ruta Nacional 40 hasta conectar con la Ruta Provincial 222. La visita puede combinarse con otros atractivos del departamento, como la Laguna de la Niña Encantada, el Pozo de las Ánimas y el Valle de Los Molles.