Con el 57,3% de los votos contabilizados, el Likud suma 27 escaños y el bloque oficialista reúne 55 bancas, por debajo de las 61 necesarias para formar gobierno.
El Likud, encabezado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, pasó a liderar el recuento parcial de las elecciones legislativas de Israel, aunque todavía no consigue los apoyos suficientes para garantizar la continuidad de su coalición. Yashar!, liderado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, obtiene 21 escaños, mientras que B’Yachad, la fuerza de los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, suma 11.
La distribución provisoria asigna 55 bancas al oficialismo, 49 a la oposición y 16 a los partidos de mayoría árabe. Como la Knesset cuenta con 120 miembros, se requieren 61 escaños para alcanzar la mayoría parlamentaria. Las primeras proyecciones posteriores al cierre de los centros de votación habían favorecido a la oposición, con 52 bancas frente a 50 del bloque de gobierno, pero el avance del escrutinio modificó parcialmente esa tendencia.
Netanyahu pidió aguardar los resultados definitivos, mientras los distintos espacios analizan posibles alianzas. Una vez confirmada la distribución de bancas, el presidente Isaac Herzog deberá consultar a los partidos y encargar la formación del gobierno a quien considere capaz de reunir los respaldos necesarios. Si no se alcanza un acuerdo, podrían extenderse las negociaciones durante semanas o meses y eventualmente convocarse a nuevas elecciones; hasta entonces, Netanyahu podría continuar como primer ministro en funciones.
Los partidos árabes podrían resultar decisivos. Mansour Abbas, dirigente de Ra’am, afirmó que su espacio podía influir en la conformación del próximo gobierno. Eisenkot descartó una alianza con esas fuerzas, aunque algunos analistas contemplan un eventual respaldo externo a un gobierno opositor en minoría. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, cuestionó esa posibilidad y advirtió que una derrota oficialista podría derivar en un Ejecutivo condicionado por Abbas.
La participación alcanzó el 74,3% dos horas antes del cierre de las urnas, previsto para las 22 del martes en horario local, frente al 66,3% registrado en ese momento durante las elecciones de 2022. El Comité Electoral Central rechazó un pedido del Likud y de sus aliados Shas y Amcha Yisrael para prolongar la votación en algunas localidades, aunque autorizó a sufragar a quienes permanecían en las filas al momento del cierre. También quedaron bajo investigación denuncias sobre sobres con dinero y Yashar! presentó una queja por nueve incidentes vinculados con boletas faltantes, dañadas o colocadas al revés.
La campaña estuvo marcada por los debates sobre seguridad, la guerra y la cohesión social. Netanyahu centró sus propuestas en las operaciones contra Hamas y Hezbollah, su vínculo con el presidente estadounidense Donald Trump y la continuidad de la ofensiva contra Irán, mientras enfrenta un juicio por corrupción. Eisenkot propuso una comisión estatal independiente para investigar las fallas que permitieron los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y planteó desmantelar la capacidad militar y la estructura de gobierno de Hamas en Gaza en un plazo de 18 meses. El escrutinio podía prolongarse hasta después del mediodía del miércoles y la difusión de los resultados oficiales podía demorar varios días.