Después de los primeros cuatro partidos y apenas una semana de competencia, varias franquicias ya perdieron a figuras importantes por problemas físicos.
La NBA atraviesa un comienzo de temporada marcado por las lesiones, con ausencias que afectan a equipos de ambas conferencias y obligan a modificar sus planes desde las primeras jornadas.
Jalen Williams, alero titular de Oklahoma City Thunder, sufrió una fractura en el peroné izquierdo y una dislocación de tobillo durante el partido ante los Clippers. Necesitará una cirugía y, aunque todavía no tiene una fecha confirmada de regreso, lo más probable es que no vuelva a jugar en lo que resta de la temporada.
Anthony Edwards también quedó fuera de Minnesota Timberwolves y deberá someterse a un procedimiento artroscópico en la rodilla derecha. Podría permanecer cerca de dos meses sin jugar, después de haber tenido problemas físicos durante los últimos Playoffs. Además, su ausencia pone en riesgo sus posibilidades de competir por el MVP, ya que la elección exige disputar al menos 65 partidos de la fase regular.
Kawhi Leonard, de Toronto Raptors, se perderá al menos una semana por una inflamación en la rodilla izquierda. Los estudios descartaron una lesión aguda, aunque la franquicia manejará su recuperación con cautela. En Utah Jazz, Jaren Jackson Jr. sufrió un desgarro del ligamento colateral medial de la rodilla derecha y estará entre seis y ocho semanas de baja, sin una operación prevista por ahora.
Oklahoma City también perdió a Cason Wallace, quien deberá ser operado por una lesión en el labrum del hombro izquierdo y estará afuera durante varios meses. La lista se completa con Paolo Banchero, de Orlando Magic, baja entre cuatro y seis semanas por un esguince de tobillo; Jalen Duren, de Detroit Pistons, por una lesión en los isquiotibiales; y AJ Dybantsa, número uno del Draft 2026, quien todavía no pudo jugar para Washington Wizards debido a un esguince de tobillo.