Argentina debutó y alcanzó los octavos de final, mientras Chile sumó experiencia internacional en un torneo que también pone a prueba la organización del país anfitrión.
El Mundial Femenino Sub 17 que se disputa en Marruecos permite seguir a las futuras figuras del fútbol y, al mismo tiempo, exhibe el crecimiento organizativo y de infraestructura del país africano.
Brasil y Venezuela llegaron a los cuartos de final. Argentina debutó en la competencia y alcanzó los octavos, mientras que Chile aprovechó el certamen para sumar roce internacional.
Las delegaciones sudamericanas encontraron instalaciones de primer nivel, ciudades conectadas y centros de entrenamiento modernos. La organización fue valorada por delegaciones y futbolistas durante el desarrollo del torneo.
El Complejo Mohammed VI reúne canchas de entrenamiento, alojamiento, servicios médicos, preparación física y espacios de recuperación. La concentración de esas prestaciones facilita el trabajo de las selecciones y el rendimiento de las jugadoras.
Marruecos albergará cinco ediciones consecutivas del Mundial Femenino Sub 17 entre 2025 y 2029. La experiencia forma parte de la preparación del país para la Copa del Mundo 2030, que organizará junto con España y Portugal.
A cuatro años de esa competencia, el torneo funciona como una prueba de alto nivel para Marruecos, mientras las jugadoras sudamericanas acumulan experiencia en el ámbito internacional.