El resultado acumulado hasta mediados de octubre quedó por encima del plazo fijo tradicional, el dólar, las acciones y las criptomonedas.
El plazo fijo UVA acumuló una ganancia del 27,3% entre enero y mediados de octubre de 2026 y encabezó el conjunto de inversiones analizadas. En ese período, la inflación estimada fue cercana al 24,6%, por lo que los depósitos ajustados por precios conservaron el poder de compra y sumaron un rendimiento adicional.
La actualización de estos depósitos se realiza mediante las Unidades de Valor Adquisitivo (UVA), cuyo valor sigue la evolución del coeficiente CER. Al vencimiento, la entidad devuelve el capital actualizado junto con los intereses establecidos en las condiciones de la colocación.
El plazo fijo tradicional registró una rentabilidad cercana al 20% durante el mismo período. Como referencia, una inversión inicial de $1 millón habría alcanzado aproximadamente $1.273.000 en un depósito UVA y $1.200.000 en uno convencional. La comparación no constituye una simulación bancaria concreta ni contempla las condiciones particulares de cada operación.
La alternativa tradicional permite inmovilizar el dinero desde 30 días y ofrece una tasa conocida de antemano. El plazo fijo UVA requiere un mínimo de 90 días, aunque algunas entidades fijan períodos más extensos. Hay opciones de cancelación anticipada, pero pueden implicar intereses inferiores a los previstos originalmente. En la primera quincena de octubre, el depósito convencional rindió 0,9%, frente al 0,8% del UVA.
Entre las inversiones alternativas, el contado con liquidación avanzó 5,5% y el dólar MEP subió 3,8% desde enero hasta mediados de octubre. El bitcoin cayó 1,2% medido en pesos, el índice Merval retrocedió 6,3% y el oro prácticamente no presentó variaciones. La inflación acumulada hasta septiembre había sido del 23,6%; el cálculo del 24,6% corresponde a una estimación hasta mediados de octubre, ya que el índice definitivo de ese mes todavía no se había publicado.