La preparación lleva ingredientes económicos, se puede batir a mano y requiere un molde de aproximadamente 22 centímetros de diámetro.
El yogur ayuda a obtener un bizcochuelo húmedo, tierno y esponjoso, ideal para acompañar el mate, el café o una taza de té. La receta también permite incorporar esencia de vainilla o ralladura de limón o naranja para modificar su sabor.
Para prepararlo se necesita un pote de yogur natural o de vainilla de 190 gramos, tres huevos, dos tazas de harina leudante —aproximadamente 240 gramos—, ¾ de taza de azúcar —150 gramos—, ½ taza de aceite neutro —120 mililitros— y una cucharadita de esencia de vainilla. La ralladura de limón o naranja es opcional.
El primer paso consiste en colocar los huevos y el azúcar en un recipiente amplio. Hay que batirlos a mano, con un batidor de alambre o un tenedor, hasta que la mezcla quede más clara y ligeramente espumosa.
Luego se agregan el yogur, el aceite y la esencia de vainilla. En caso de elegir una versión cítrica, también se incorpora la ralladura. Después se añade la harina leudante tamizada en dos partes y se mezcla con movimientos suaves, sin trabajar demasiado la preparación.
La mezcla se vuelca en un molde de 22 centímetros previamente enmantecado y enharinado. Se cocina en un horno precalentado a 180 °C durante unos 35 a 40 minutos. Para comprobar si está listo, se introduce un palillo en el centro: debe salir limpio y sin restos de masa cruda.
Una vez fuera del horno, el bizcochuelo debe reposar unos minutos antes de desmoldarlo. Después se lo puede pasar a una rejilla o fuente para que termine de enfriarse sin acumular humedad en la base.