La ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires ofrece propuestas junto al agua, ruinas de un antiguo molino y sitios vinculados con la figura de Pancho Sierra.
Salto reúne paisajes ribereños, espacios verdes y lugares relacionados con el pasado productivo y religioso de la comunidad. Ubicada a 186 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, la ciudad permite organizar una escapada de dos días con actividades al aire libre y recorridos históricos.
El Balneario Municipal se encuentra sobre el Río Salto y cuenta con árboles, mesas, bancos, parrillas y sanitarios. Durante el verano dispone de un sector habilitado para bañistas y servicio de guardavidas. En el mismo entorno, el Camping Municipal permanece abierto durante todo el año: está a unos 100 metros del balneario y a un kilómetro del centro.
Entre los puntos naturales se destaca el Salto de Agua, una caída que se forma cuando las características del terreno modifican el curso del río y que está vinculada con el origen del nombre de la localidad. La costanera y los espacios verdes cercanos permiten caminar, andar en bicicleta y realizar actividades recreativas. También hay sectores ribereños para la pesca y el kayak, aunque las condiciones de ingreso al agua deben consultarse según la época del año.
La historia local se remonta al siglo XVIII y está relacionada con el Fuerte de San Antonio del Salto de los Arrecifes, una construcción defensiva establecida para proteger poblaciones y caminos de la región. A orillas del río, cerca del Salto de Agua, se encuentran las ruinas del Molino Quemado, construido en 1856 por el inmigrante italiano David Lanata para producir harina. Un incendio ocurrido en 1931 destruyó gran parte del edificio. El sector también conserva vestigios del antiguo Canal del Norte y de la traza del Camino Real a Mendoza, y fue declarado Lugar Histórico Nacional mediante el Decreto 960/1981.
Otro eje de la identidad de Salto es la devoción por Francisco Pancho Sierra, nacido en 1831 y conocido como el Gaucho Santo. Sus seguidores le atribuían capacidades para aliviar enfermedades y padecimientos espirituales, dentro de una tradición de creencias populares que continúa vigente. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal, donde está su mausoleo, y también pueden visitarse un monumento dedicado a su figura y un santuario ubicado sobre la calle Vieytes. Las fechas del 21 de abril, cuando nació, y del 4 de diciembre, cuando falleció, tienen un significado especial para sus devotos.