El sospechoso tiene 27 años y habría enviado a una cuenta oficial de la Policía mensajes intimidatorios junto con imágenes de fusiles, subfusiles, pistolas y cargadores.
Un joven de 27 años fue detenido durante la noche del jueves en una vivienda del barrio Villa Boedo, en Córdoba, acusado de amenazar de muerte al ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros.
La investigación se inició el miércoles, cuando una cuenta oficial de la Policía de Córdoba recibió un mensaje privado con insultos y advertencias contra el funcionario. El remitente también adjuntó una fotografía en la que se observaban fusiles, subfusiles, pistolas y varios cargadores sobre una mesa, junto con elementos decorativos de Halloween.
En uno de los mensajes, el sospechoso le exigió a Quinteros que no ingresara a Villa Boedo porque, según escribió, “lo estaban esperando”. El rastreo de la cuenta, correspondiente a un perfil real, permitió a la Fiscalía de Instrucción especializada en Cibercrimen, a cargo de Franco Pilnik, geolocalizar la vivienda.
El operativo incluyó un despliegue policial por los dos extremos del barrio y contó con la participación de la Unidad Judicial de Investigación Criminal. Durante el allanamiento fue secuestrado el teléfono celular que habría sido utilizado para enviar las amenazas, un elemento que será sometido a pericias técnicas.
Según fuentes policiales, el detenido tiene antecedentes por delitos que incluyen causas por robo calificado con el uso de arma de fuego. La causa fue caratulada como amenazas calificadas. Debido a algunas condiciones de salud particulares, su traslado definitivo a la Unidad de Contención del Aprehendido quedó supeditado a evaluaciones médicas.
Quinteros participó del procedimiento junto con integrantes de la plana mayor de la Policía provincial. Tras el arresto, afirmó: “Cuando amenazan a un ministro de Seguridad, amenazan también a toda la institución policial. La respuesta fue inmediata. No voy a permitir que se amenace, se insulte o se pretenda amedrentar a nuestra Policía. Nadie nos va a decir en qué barrio podemos entrar. El orden no se negocia”. Antes de la detención, había dicho que mantendría sus recorridas por los barrios y que no aceptaría custodias especiales.