Un estudio de CEOP Latam realizado en octubre registró que el 58,5% atraviesa un presente negativo y espera un empeoramiento. El 74,4% de los hogares recortó gastos.
La economía doméstica aparece como la principal preocupación de los argentinos, en un escenario marcado por el deterioro del consumo, los ingresos y el empleo. Un relevamiento nacional de CEOP Latam exclusivo para Ámbito, realizado entre el 19 y el 28 de octubre sobre 2.098 personas de todo el país, ubicó en 33,7 puntos el índice de bienestar económico, en 34,7 el de expectativas y en 30,3 el laboral. Los tres resultados quedaron por debajo de los 50 puntos, nivel considerado de equilibrio.
El 69,4% de los encuestados mencionó al menos una dificultad económica. Los bajos sueldos fueron señalados por el 37,1% y la falta de trabajo por el 29,5%; luego se ubicaron la pobreza, con el 17,9%, y la inflación, con el 7,9%. En conjunto, esos cuatro problemas reunieron 92,4 menciones cada 100 casos.
El impacto también se observa en el consumo. El 74,4% de los hogares declaró haber recortado algún gasto y el 38% se ubicó en una situación de tensión o crisis. Solo el 33,3% afirmó atravesar una etapa de mejora o estabilidad. Dentro del índice de bienestar, el consumo obtuvo 25,6 puntos y la situación laboral, 26,6; la estructura de deuda alcanzó 40,7 y la capacidad para afrontar imprevistos, 40,5.
La clasificación que combina presente y expectativas mostró que el 58,5% pertenece al grupo de los damnificados: enfrenta una situación negativa y espera que empeore. Los ganadores, con una condición favorable y perspectivas de mejora, representan el 20%; quienes están mal pero todavía confían en una recuperación son el 7,9%, mientras que los opositores por convicción alcanzan el 13,6%. Roberto Bacman, titular de la consultora, sostuvo que el malestar económico constituye una condición estructural y transversal de la sociedad argentina y señaló al consumo y al empleo como los ámbitos donde más se siente el ajuste.
Las expectativas para los próximos meses tampoco superaron el nivel de equilibrio. La perspectiva sobre el trabajo en el país registró 30,9 puntos; la economía del hogar, 31,8; la economía nacional, 35,7, y el propio empleo, 40,5. Solo el 24% manifestó una expectativa positiva sobre su trabajo, mientras que el 21% consideró que su situación permanecerá sin cambios.
El índice laboral fue el más bajo de los tres, con 30,3 puntos. La evaluación de la situación de los últimos meses quedó en 22,3 y la comparación de la calidad del empleo con el año anterior, en 28,2. Por tipo de ocupación, los asalariados registrados obtuvieron 26,1 puntos, seguidos por los trabajadores informales en relación de dependencia, con 29,4; los cuentapropistas informales alcanzaron 31,4, los profesionales independientes 35 y quienes dirigen o son propietarios de un negocio, 41,9.