Los profesionales que trabajan para clientes del exterior todavía enfrentan dificultades para acceder al crédito y administrar sus ingresos en el sistema financiero tradicional.
Argentina exportó u$s4.942 millones en servicios durante el segundo trimestre de 2026, el mayor valor registrado para ese período. Los servicios empresariales, informáticos y de telecomunicaciones representaron el 56% del total y avanzaron 15,3% interanual.
A su vez, las exportaciones de servicios basados en conocimiento llegaron a u$s10.493 millones anualizados en el primer semestre, el nivel más alto de la historia. El crecimiento convive con obstáculos para los profesionales que cobran desde el exterior.
Un trabajador independiente puede prestar servicios a varios clientes, recibir pagos variables y operar en distintas monedas. Entre las alternativas disponibles aparecen las plataformas de cobro y las stablecoins, monedas digitales atadas al dólar. Sin embargo, acceder al dinero es apenas el primer paso: luego debe convertirlo, gastarlo, ahorrarlo, invertirlo o utilizarlo para obtener financiamiento.
El sistema bancario tradicional suele exigir un recibo de sueldo para otorgar una tarjeta de crédito con un límite acorde a los ingresos. Esa condición deja en desventaja a quienes trabajan para clientes internacionales, aun cuando sus ingresos superen los de muchas personas con empleo formal.
Desde Nexo sostienen que las herramientas financieras deberían adaptarse a la forma en que trabajan y cobran estos profesionales. Entre las opciones planteadas figuran ahorrar en dólares digitales con rendimiento diario, operar en pesos, dólares o euros en tiempo real, invertir en acciones y criptomonedas, utilizar una tarjeta para quienes perciben ingresos en moneda dura y acceder a créditos respaldados por activos propios sin venderlos.