El equipo define este sábado en la Bombonera y, si gana, resolverá su clasificación a la fase de grupos del torneo continental. Después afrontará la semifinal de la Copa Argentina y otros desafíos.
Boca enfrentará este sábado a Defensa y Justicia en la Bombonera con la posibilidad de volver a consagrarse campeón, cuatro años después de su último festejo grande, conseguido en la Liga de 2022. Una victoria le permitiría alcanzar el título, aunque la jornada también tendrá otra consecuencia deportiva.
El triunfo le aseguraría al Xeneize el pase directo a la próxima Copa Libertadores. Por ahora, Boca solamente tiene garantizado el repechaje, la Fase 2 en la que fue eliminado por Alianza Lima en 2025. Además, el equipo buscará cortar una seguidilla de dificultades en partidos decisivos, una tendencia que en la actual etapa con el Vasco Arruabarrena como entrenador parece haber comenzado a revertirse.
Con Arruabarrena, Boca ganó cuatro de los cinco clásicos que disputó, superó series adversas frente a San Pablo, en el Morumbí, y Vasco da Gama, en el Maracaná, y avanzó en la Copa Argentina. Esos antecedentes estarán presentes en una definición que puede darle el primer título de una serie de competencias todavía abierta.
El próximo compromiso será la semifinal de la Copa Argentina contra Banfield: el plantel viajará el próximo viernes a Mendoza para jugar el sábado 14. Si gana, enfrentará en la final a Platense, dirigido por Martin Palermo, en una fecha aún no determinada. Una semana después, el 21, disputará ante Atlético Mineiro la final de la Copa Sudamericana en Barranquilla.
Tras ese viaje, Boca deberá jugar entre semana contra el rival que surja al finalizar la fecha 32, por los playoffs que definirán el Torneo Clausura. Si también obtiene ese campeonato, tendrá que sumar otro partido al calendario para disputar el Trofeo de campeones frente a Belgrano, con sede y fecha a definir. En el club mantienen la cautela y sostienen la consigna de avanzar partido a partido.