Miwa Nishikawa presenta en Mar del Plata “Children Untold”, sobre los huérfanos de la posguerra japonesa

La película sigue a una niña que queda sola y busca sobrevivir junto a otros chicos entre marzo y noviembre de 1945. La directora explicó cómo trabajó con un elenco infantil que nunca había vivido el hambre ni la guerra.

Miwa Nishikawa llegó al Festival de Mar del Plata para presentar “Children Untold”, una película centrada en una niña que, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, descubre que ha quedado sola y debe sobrevivir junto a otros huérfanos. La historia transcurre entre marzo y noviembre de 1945 y utiliza un tema de Debussy al comienzo y una pieza de Chopin hacia el cierre.

“Tenemos la obligación de aprender sobre las guerras que libró nuestro país”, escribió Nishikawa a Ámbito horas antes de la presentación. La directora advirtió, sin embargo, que transmitir esa memoria puede resultar tan doloroso que algunos niños terminan cerrando los ojos y los oídos. “Transmitir la memoria de una guerra es una tarea extremadamente difícil”, sostuvo.

El origen del proyecto está en los recuerdos que le relató un yakuza retirado. Cuando era niño, su madre soltera lo dejó en un orfanato y desapareció; después sobrevivió en las calles junto a otros huérfanos de guerra y atravesó una vida marcada por delitos y encarcelamientos. Nishikawa ya había utilizado parte de su historia en “Under the Open Sky” y para esta película también incorporó los testimonios de tres mujeres que habían quedado huérfanas por los bombardeos aéreos. Las entrevistó en 2021; dos de ellas murieron posteriormente.

La directora contó que los chicos que actuaron en “Children Untold” eran de Tokio y no habían pasado hambre ni caminado descalzos o con sandalias tradicionales de madera. Por eso, durante los seis meses previos al rodaje, el equipo trabajó sobre la guerra y los bombardeos, mientras que los fines de semana realizaba ensayos, juegos y otras actividades. Nishikawa también cambió su método de dirección durante la filmación: abandonó el intento inicial de no entregarles previamente los diálogos y pasó a realizar numerosos ensayos para que pudieran afrontar las escenas de enojo o llanto.

Según explicó, muchos espectadores japoneses se sorprendieron por lo poco que conocían sobre los huérfanos y las mujeres de la posguerra desde el estreno del filme en Japón, el 16 de octubre. Entre estudiantes de primaria y secundaria, varios creían que la vida pacífica y próspera había comenzado apenas terminó la guerra. Los niños que participaron en la película tampoco conocían el bombardeo de Tokio del 9 de marzo de 1945, que dejó alrededor de 100.000 muertos y desaparecidos. Nishikawa señaló que padres y educadores dudan sobre cómo acercar a los chicos a representaciones tan crudas como las del Museo Memorial de la Paz de Hiroshima, el manga “Gen el descalzo” y la película animada “La tumba de las luciérnagas”.

Nacida en Hiroshima, Nishikawa creció escuchando los relatos de su padre y sus abuelos sobre el bombardeo atómico y participó en ceremonias escolares en memoria de las víctimas. Dijo que esa experiencia fortaleció su conciencia antibélica y antinuclear, aunque también le produjo una sensación de opresión y el deseo de apartarse de historias tan dolorosas. Sobre la música, explicó que eligió “El rincón de los niños”, de Debussy, por su energía y espontaneidad, y una obra de Chopin en tonalidad menor para transmitir una sutil sensación de felicidad hacia el final. También destacó a Hideko Takamine, Setsuko Hara, Kioko Kagawa y Kinuyo Tanaka, las cuatro actrices incluidas en un ciclo de la Embajada de Japón, y señaló que su favorita es Takamine.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *