El vehículo fue adaptado para los recorridos del Pontífice durante su paso por Uruguay, con un asiento elevado, el escudo pontificio y 100 kilos agregados en la parte delantera.
León XIV se desplazó por Uruguay en un carrito de golf convertido en un mini papamóvil, diseñado especialmente para sus recorridos durante la visita pastoral previa a su llegada a la Argentina.
La transformación incluyó modificaciones técnicas destinadas a garantizar la estabilidad y la comodidad del Pontífice. El rodado recibió un asiento elevado, el escudo pontificio y detalles personalizados en la carrocería.
Uno de los principales trabajos consistió en incorporar 100 kilos en la parte delantera. El peso adicional permitió compensar desequilibrios y asegurar una marcha firme en los trayectos.
La adaptación facilitó el contacto cercano de León XIV con las miles de personas que se congregaron a su paso por la capital uruguaya. El vehículo fue pensado como una alternativa a los vehículos blindados tradicionales, especialmente para espacios urbanos reducidos y eventos masivos.
Según medios locales, tanto el Pontífice como su chofer quedaron encantados con el mini papamóvil y quieren llevárselo a Roma.