La residencia ubicada sobre la avenida Alvear al 1600 funciona desde 1952 como sede de la Nunciatura Apostólica y también alojó a Juan Pablo II.
Durante su visita a la Argentina, el papa León XIV se hospeda en el Palacio Fernández Anchorena, una mansión situada en el barrio porteño de Recoleta. El edificio, ubicado sobre la avenida Alvear al 1600, es actualmente la sede de la Nunciatura Apostólica, la representación diplomática de la Santa Sede.
La construcción se realizó entre 1907 y 1909 por encargo de Juan Antonio Fernández y Rosa Irene de Anchorena. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto francés Édouard Le Monnier y siguió los cánones de las mansiones francesas del período de Luis XV.
Sus primeros propietarios no llegaron a vivir allí debido a un accidente. En 1922, la propiedad fue alquilada por el entonces presidente Marcelo Torcuato de Alvear y su esposa, Regina Pacini, y pasó a ser temporalmente una residencia presidencial.
Más tarde, el palacio fue adquirido por Adelia María Harilaos de Olmos, benefactora vinculada al Vaticano que recibió el título de Marquesa Pontificia. Antes de morir, decidió donar el inmueble a la Iglesia.
Desde 1952, el edificio, reconocido por su cúpula de pizarra y sus escalinatas de honor, funciona oficialmente como Nunciatura Apostólica. Además de albergar las oficinas diplomáticas del Vaticano en la Argentina, sirve como espacio de resguardo y descanso para los jefes de Estado de la Santa Sede durante sus viajes oficiales.
El antecedente papal más destacado en la residencia corresponde a Juan Pablo II, quien se alojó allí durante sus viajes apostólicos a la Argentina en 1982 y 1987. Ahora, el palacio recibe a León XIV durante su estadía en el país.