Francisco Comesaña volvió al Challenger de Buenos Aires con la intención de recuperar impulso en el cierre de una temporada marcada por resultados irregulares. El marplatense, que llegó a ocupar el puesto 54º en agosto de 2025 y figura actualmente en el 126°, inició su participación en el Racket Club con una victoria ante Juan Estévez.
El triunfo fue por 6-1, 4-6 y 6-2, aunque el propio tenista admitió que no se retiró plenamente conforme con su producción. “Fue un alivio, más que nada”, expresó tras el encuentro, al señalar que debió encontrar alternativas durante un partido con pasajes cambiantes. Su próximo compromiso será este miércoles, en el court central, frente al uruguayo Joaquín Aguilar Cardozo, con un lugar en los cuartos de final en juego.
El certamen porteño representa además un escenario conocido para Comesaña: allí fue campeón en 2024, cuando atravesaba una etapa de crecimiento. Su presente es distinto. En lo que va de 2026 acumuló 17 triunfos y 23 derrotas, con la tercera ronda de Roland Garros como su mejor actuación del año.
La presión y la necesidad de sostenerse
Comesaña vinculó parte de sus dificultades a la exigencia que se impuso luego de afianzarse en el circuito ATP. Según explicó, afrontar un segundo año en esa instancia lo llevó a pensar demasiado en repetir lo conseguido anteriormente, una presión que terminó condicionando su enfoque competitivo.
El jugador consideró que, en lugar de apuntar a progresar, quedó atrapado en la idea de conservar su lugar. También reconoció que les otorgó una importancia excesiva a las críticas en las redes sociales. Tras una lesión en la espalda que afectó su recorrido, aseguró que encara la etapa final del calendario con energía y con buenas sensaciones físicas.
Junto con su entrenador, Sebastián Gutiérrez, la búsqueda pasa por sostener el trabajo, incorporar recursos y tener paciencia. Comesaña remarcó que se siente bien tanto desde lo físico como en su tenis, aunque identificó cierta desconcentración en su debut. La confianza en su equipo aparece como uno de los apoyos para revertir el momento.
Un circuito de exigencia pareja
Para el marplatense, la competencia semanal en torneos ATP expone a partidos de máxima dificultad y márgenes muy reducidos. “En este deporte tenés que ser constante”, sostuvo al evaluar que una buena semana aislada no alcanza para sostener un rendimiento alto. En ese análisis, destacó su actuación en Roland Garros como una señal positiva, pero insistió en la necesidad de repetir ese nivel.
Comesaña también recordó los encuentros ante Matteo Berrettini en París y Flavio Cobolli en el US Open como experiencias que reforzaron su convicción de poder competir en ese escalón. Del duelo con Cobolli, en particular, resaltó el disfrute de jugar con la cancha llena. Sobre el circuito, afirmó que observa una gran paridad, con Sinner y Alcaraz como excepciones, y advirtió que los Challengers tampoco permiten relajaciones.
Respecto de la Copa Davis, a la que decidió no jugar en febrero, contó que mantiene diálogo con el capitán Javier Frana y valoró su trabajo. Mientras tanto, Buenos Aires le ofrece una nueva oportunidad para transformar sus buenas sensaciones en resultados.