María Antonietta, residente de una de las denominadas Zonas Azules, vinculó la longevidad con el trabajo y recordó una juventud atravesada por la austeridad.
María Antonietta, de 101 años, compartió su mirada sobre el paso del tiempo y la naturaleza humana en un reportaje del canal de YouTube Proyecto Happiness. La mujer vive en Cerdeña, una de las regiones conocidas como Zonas Azules por sus altos niveles de longevidad.
Consultada sobre si la vida era mejor décadas atrás, planteó que las personas nunca terminan de sentirse satisfechas: cuando obtienen algo, aspiran a multiplicarlo. Según su perspectiva, el crecimiento del bienestar material permitió acceder a servicios y productos que antes eran inalcanzables, aunque esa abundancia no garantiza la tranquilidad interior.
Su visión está ligada a una infancia y juventud marcadas por las dificultades de los años de la guerra. Su familia subsistía gracias a un huerto y no tenía agua corriente, por lo que debía trasladarse hasta el río para cargar cántaros. Aun así, sostiene que no sentían que les faltara lo esencial.
La alimentación estaba determinada por lo que producía la tierra. En la actualidad, mantiene una relación sencilla con la comida, toma café y acompaña su rutina con una copa de vino tinto. Con humor, señala que solo evita las papas crudas y aclara que esos hábitos no deben interpretarse como una fórmula para vivir más.
Cuando le preguntaron por el secreto para llegar a los cien años, respondió que consiste en trabajar. Para ella, eso incluye ocuparse de la casa y resolver los problemas cotidianos sin depender de la tecnología. Aunque admite que sus fuerzas disminuyeron, afirma que no se siente vieja y observa el paso del tiempo con naturalidad.