El país combinó superávit financiero y menor deuda en manos del sector privado, aunque las reservas internacionales y la incertidumbre por las elecciones presidenciales de 2027 siguen afectando la confianza de los inversores.
Argentina integra el grupo de las 11 economías con mejores cuentas públicas entre 98 países cuyo Producto Bruto Interno (PBI) supera los u$s50.000 millones, según un informe de GMA Capital. La posición surge de combinar el resultado financiero con el nivel de endeudamiento que permanece fuera del propio sector público.
En septiembre, el Gobierno obtuvo un superávit primario de $1,4 billones y un resultado financiero positivo de $0,9 billones. Durante los primeros nueve meses del año, los excedentes representaron el 1,2% y el 0,3% del PBI, respectivamente. Además, 30 de los últimos 34 meses terminaron con superávit primario.
Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) contemplan para Argentina un superávit financiero equivalente al 0,4% del PBI en 2026, frente a un déficit promedio de 3,33% para los países analizados. La deuda pública total alcanza el 69% del producto, aunque el indicador baja al 42% cuando se excluyen las obligaciones dentro del sector público, frente a un promedio internacional del 60%.
El informe señaló que el bajo nivel de reservas internacionales constituye uno de los principales riesgos. De acuerdo con el indicador de adecuación de reservas (ARA) del FMI, Argentina se encuentra entre las economías emergentes con menor cobertura, lo que aumenta su vulnerabilidad ante shocks externos y eventuales restricciones de financiamiento. El historial de incumplimientos de deuda, rupturas contractuales y episodios de elevada inflación también lleva a los inversores a exigir mayores garantías de sostenibilidad macroeconómica.
La otra fuente de incertidumbre está vinculada con las elecciones presidenciales de 2027. La sostenibilidad de la deuda dependerá, entre otros factores, de la continuidad del superávit primario y de las políticas económicas de los próximos años. Según los distintos escenarios electorales y de política económica, las trayectorias de la deuda podrían variar significativamente y sumar una prima de riesgo a la valuación de los activos argentinos.
La evolución de la actividad económica agrega otro desafío para el programa fiscal. En agosto, 10 de los 15 sectores relevados registraron bajas interanuales y la economía acumuló una expansión del 1,2% en los primeros ocho meses del año. La industria manufacturera cayó 3,2% y el comercio, 3,5%; junto con la intermediación financiera (-3,8%), el transporte y las comunicaciones (-2,9%) y la construcción (-2,5%), explicaron el deterioro. En sentido contrario, crecieron la explotación de minas y canteras (11,1%), electricidad, gas y agua (4,3%) y hoteles y restaurantes (3,1%), aunque esos avances no compensaron las caídas.