El exministro señaló que la minería y el petróleo crecen más del 9% anual, mientras la economía no extractiva es más pequeña que en enero de 2022. También cuestionó el impacto del RIGI y la suspensión de un fondo neuquino.
Alfonso Prat-Gay afirmó que el crecimiento de Vaca Muerta aún no genera beneficios tangibles para el conjunto de la economía argentina. El exministro de Hacienda y expresidente del Banco Central sostuvo, a partir de los últimos datos oficiales del Indec, que existe una divergencia entre la evolución de la actividad petrolera y minera y la del resto de los sectores productivos.
Según planteó en una publicación en X, la minería y el petróleo avanzan a un ritmo superior al 9% anual, mientras la economía no extractiva acumula casi cinco años sin crecimiento. Prat-Gay remarcó que ese segmento es actualmente más pequeño que en enero de 2022.
El exfuncionario también aseguró que el desarrollo petrolero no comenzó ni se aceleró durante la gestión de Javier Milei. De acuerdo con su análisis, el ritmo de expansión desde el inicio de la actual Presidencia es algo menor al registrado durante los dos últimos años del gobierno de Alberto Fernández. Sus declaraciones reavivaron una discusión que ya había generado críticas públicas de Rolando Figueroa, Javier Milei y Federico Sturzenegger.
Prat-Gay volvió a cuestionar la situación de Neuquén y sostuvo que las medidas del gobierno provincial para incorporar pymes a la cadena de Vaca Muerta muestran la presión por exhibir beneficios locales. También criticó la suspensión del Fondo de Estabilización y Desarrollo del Neuquén (FEDeN), creado por ley provincial, y estimó en 175 millones de dólares mensuales la pérdida asociada a esa decisión.
El exministro consideró que esos recursos podrían destinarse a infraestructura estratégica y diversificación productiva. En ese marco, señaló las deficiencias de las rutas en Añelo, a la que describió como la capital operativa de Vaca Muerta. Además, afirmó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) todavía no muestra un impacto estadísticamente significativo sobre la actividad real y definió al desarrollo de Vaca Muerta como una política de Estado sostenida por distintos gobiernos.