El indicador regional volvió a acelerarse en agosto de 2026, mientras los precios promedio de la gasolina y el diésel continuaron en alza durante septiembre y octubre.
La inflación energética anual de América Latina y el Caribe alcanzó el 8,33% en agosto de 2026, el nivel más alto de los últimos 12 meses. En el mismo período, la inflación general subió al 4,43%, frente al 4,17% de julio.
El relevamiento fue elaborado con información de los institutos de estadística y bancos centrales de los países miembros de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE). El registro de agosto superó el máximo previo de la inflación energética, que había sido del 8,03% en junio. La inflación general, en tanto, quedó por debajo del 4,49% de ese mes.
El precio promedio regional de la gasolina aumentó de u$s1,37 a u$s1,38 por litro en agosto, una suba mensual del 0,6%. El diésel pasó de u$s1,28 a u$s1,31 por litro, con un incremento del 2,5%. Ambos combustibles alcanzaron sus valores promedio más elevados del período analizado.
La suba de los combustibles se produjo pese a que el petróleo WTI promedió u$s83,90 por barril en agosto, por debajo de los u$s84,81 de julio y cerca de un 18% menos que el máximo de junio, cuando había llegado a u$s102,13. El 27 de octubre, el barril llegó a u$s117 dólares. El informe señala que las variaciones del crudo pueden trasladarse con distinta velocidad a los precios internos por factores como inventarios, márgenes comerciales, impuestos, subsidios y mecanismos locales de estabilización.
La presión continuó después de agosto. El WTI promedió u$s97,31 por barril en septiembre y se ubicó en torno a u$s98,29 en octubre. Ese mes, la gasolina y el diésel alcanzaron un precio promedio regional de u$s1,41 por litro, el nivel más alto del año. Desde febrero, el diésel acumuló un aumento del 26%, frente al 18% de la gasolina, y llegó por primera vez al mismo precio promedio que ese combustible.
El diésel es utilizado en el transporte de cargas y pasajeros, la maquinaria agrícola y otras actividades productivas. Por ese motivo, sus aumentos pueden incidir en los costos logísticos y de distribución y trasladarse a los precios de bienes y servicios.