El entrenador habló con los jugadores en la Ciudad Deportiva luego del episodio ocurrido durante el empate 0-0 ante Newell’s.
Rubén Darío Insúa mantuvo una reunión con todo el plantel de San Lorenzo en la Ciudad Deportiva, después de los chispazos surgidos a partir del enojo de Alexis Cuello durante el partido ante Newell’s.
El delantero fue reemplazado a los diez minutos del segundo tiempo. Al advertir el cambio, pateó una botellita y observó al entrenador, mientras Rodrigo Auzmendi debió contenerlo en el banco de suplentes.
Insúa ya se había referido al episodio en conferencia de prensa. “Capaz venía enojado en la semana porque tuvo un problema familiar o con la señora”, expresó el técnico.
El encuentro con los futbolistas duró, en principio, menos de diez minutos y se desarrolló en buenos términos. Aunque existió la posibilidad de intercambiar opiniones y hacer preguntas, ninguno de los jugadores tomó la palabra.
Durante la charla, Insúa habría planteado que no le molestaba que un futbolista se retirara enojado del campo de juego, pero sí que eso representara una falta de respeto para el compañero que ingresaba. Los integrantes del grupo coincidieron con esa postura y las diferencias quedaron atrás.
San Lorenzo suma 18 puntos y ocupa el noveno puesto de la Zona A, a dos fechas de definir su posibilidad de avanzar a los playoffs. El próximo sábado, a las 19.15, enfrentará a Vélez, que llega después de vencer 5-0 a Central Córdoba; luego tendrá a Platense en el horizonte.