El Likud habría resignado cerca de una cuarta parte de sus 32 escaños de 2022 y la coalición del primer ministro quedaría al menos diez bancas por debajo de la mayoría en la Knéset.
Las encuestas a boca de urna del 27 de octubre proyectan un revés para Binyamin Netanyahu y su coalición de extrema derecha. El promedio elaborado por The Economist asigna 70 escaños a los partidos de la oposición y 50 al bloque del primer ministro, sobre un total de 120 bancas en la Knéset.
El Likud habría perdido alrededor de una cuarta parte de los 32 escaños que obtuvo en las elecciones de 2022. Yashar, una fuerza de centroderecha liderada por el exgeneral Gadi Eisenkot, quedó apenas por debajo del partido de Netanyahu, que debió absorber votos de sus propios aliados para conseguir la mayor proporción dentro de su espacio.
La formación de un gobierno opositor también enfrenta dificultades. La participación de los árabes israelíes subió de aproximadamente 53% en 2022 a por lo menos 65% y sus partidos podrían alcanzar hasta 18 bancas, un récord de representación árabe en la Knéset. La oposición necesitaría al menos uno de esos partidos para llegar a la mayoría, pero Eisenkot evitó comprometerse a incorporarlos y Avigdor Lieberman, líder de Yisrael Beitenu, rechazó incluso depender de su apoyo para un gobierno minoritario.
Los resultados todavía pueden modificarse. La mayor parte de los votos debería estar contabilizada para el miércoles por la mañana, aunque cerca de 10% podría terminar de contarse el jueves, principalmente sufragios de soldados y de personas que no votaron en sus centros habituales. En el sistema proporcional israelí, variaciones pequeñas pueden alterar la distribución de escaños y definir si una fuerza supera el umbral electoral de 3,25%.
Las encuestas a boca de urna se equivocaron en otras ocasiones, como en 1996, cuando Netanyahu parecía haber perdido y terminó imponiéndose al día siguiente. Sin embargo, esta vez la diferencia proyectada es amplia. La Comisión Electoral Central informó que no hubo interrupciones generalizadas ni intentos de manipular los resultados, aunque Netanyahu afirmó en redes sociales que la izquierda y los árabes estaban “robándose las elecciones”.
Una vez finalizado el escrutinio, el presidente Isaac Herzog consultará la semana próxima a los representantes de los partidos y decidirá quién tendrá la primera oportunidad de formar gobierno. Las negociaciones pueden extenderse hasta tres meses. Si no prospera una coalición, el estancamiento podría derivar en nuevas elecciones a comienzos de 2027; mientras tanto, Netanyahu continuaría como primer ministro interino.