Financiamiento circular de la inteligencia artificial: cómo funciona y qué riesgos plantea para Wall Street

Las inversiones y préstamos entre proveedores tecnológicos y sus propios clientes impulsan la expansión del sector, pero también generan dudas por el endeudamiento, el gasto en infraestructura y la presión sobre la generación de caja.

El llamado financiamiento circular se da cuando fabricantes de chips y grandes compañías tecnológicas invierten o prestan dinero a empresas de inteligencia artificial que luego utilizan esos fondos para comprar hardware o contratar servicios de sus propios financiadores. Microsoft comprometió u$s13.000 millones en OpenAI, que acordó contratar u$s250.000 millones en servicios de Azure. En un esquema similar, Amazon y Google invirtieron miles de millones en Anthropic, que asumió compromisos de gasto por al menos u$s110.000 millones en AWS y u$s114.500 millones en Google Cloud.

El mecanismo permite acelerar la construcción de centros de datos y ampliar la capacidad de procesamiento, aunque plantea dudas sobre cuánto de esa demanda podría mantenerse sin nuevos aportes de capital. La preocupación de los inversores es que el circuito favorezca la sobreinversión y aumente el endeudamiento si la demanda final de servicios de IA no crece al ritmo previsto.

Las inquietudes se intensificaron tras los balances de Microsoft, Alphabet y Amazon. Las acciones de Alphabet cayeron 12,6% el jueves, mientras el Nasdaq retrocedió 1,37%. El viernes, luego de los resultados de Amazon e Intel, el índice tecnológico llegó a bajar más del 3%, con fuertes pérdidas para fabricantes de semiconductores como Nvidia y AMD.

Tomás Sisto Bourel, research analyst de Fortress Capital, sostuvo que existe un grado de financiamiento circular superior al habitual y comparó la situación con el boom de telecomunicaciones de fines de los 90, cuando los proveedores financiaban a sus clientes para acelerar la construcción de infraestructura. Según explicó, el riesgo sería que se genere una capacidad instalada muy superior a la demanda final, aunque consideró que la demanda potencial de inteligencia artificial todavía es enorme. Román Eduardo Gutiérrez, portfolio manager en Báltico Investments, también reconoció el riesgo, pero afirmó que está magnificado. Como ejemplo mencionó la inversión de u$s3.000 millones de Nvidia en una emisión de acciones de Meta, destinada a financiar su expansión en IA, mientras ambas compañías profundizaron su alianza para ampliar el uso de infraestructura de Nvidia.

Los resultados mostraron crecimiento operativo, pero también presión sobre la rentabilidad y el flujo de caja. Microsoft informó ingresos por u$s92.300 millones y un crecimiento interanual del 48% en Azure. Alphabet registró un aumento del 103% en Google Cloud, aunque sus ingresos por búsquedas decepcionaron al mercado. Durante el trimestre, Alphabet destinó u$s51.400 millones a inversiones de capital y Microsoft desembolsó u$s39.400 millones. Amazon, en tanto, elevó 39% interanual los ingresos de AWS, hasta u$s46.000 millones, pero registró un flujo de caja libre negativo de u$s42.400 millones en los últimos doce meses y proyectó gastos de capital cercanos a u$s220.000 millones para 2026.

La interconexión financiera también podría amplificar una eventual corrección si una compañía reduce sus inversiones o enfrenta dificultades para financiarse. Sisto Bourel señaló que proveedores, hyperscalers y empresas de IA están vinculados comercialmente y mediante inversiones, financiamiento y garantías. Gutiérrez ubicó a Apple, Amazon y Microsoft entre las compañías con balances más sólidos; a Meta, Alphabet y Oracle en un grupo con mayores presiones sobre liquidez y generación de caja; y a CoreWeave y Nebius entre las empresas con más riesgo de sobreendeudamiento. A pesar de las advertencias, Sisto Bourel destacó que Nvidia aumentó 106% sus ingresos interanuales y 117% los de su división de centros de datos. Fortress Capital mantiene una perspectiva favorable sobre semiconductores y grandes tecnológicas, mientras Báltico Investments contempla un posible avance del S&P 500 hacia los 8.000-8.200 puntos para enero de 2027 y recomienda diversificar entre acciones seleccionadas, ETF y bonos.

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