La inflación mensual se mantiene por debajo del 2%, las reservas alcanzan máximos de cinco años y continúa el superávit fiscal, pero los inversores incorporan mayor incertidumbre sobre las elecciones presidenciales de octubre de 2027.
Los activos argentinos reflejan una creciente preocupación por el horizonte de 2027. Los bonos soberanos en dólares continúan perdiendo valor y el riesgo país volvió a superar los 700 puntos básicos, pese a la recomposición sostenida de las reservas, la continuidad del superávit fiscal y una inflación que, luego del repunte de septiembre al 1,9%, permanece por debajo del 2% mensual.
El contexto internacional aportó presión, con una suba cercana a 80 puntos básicos en el año para la tasa del Treasury estadounidense a diez años y mayor volatilidad regional tras la elección en Brasil. Sin embargo, la deuda argentina comenzó a retroceder antes del triunfo de Lula: desde fines de julio, el precio promedio ponderado de los Globales bajó 13,4%, frente al descenso de 3% del ETF EMB, utilizado como referencia para la deuda emergente en dólares.
Las señales de mercado apuntan especialmente al período posterior a las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Desde los mínimos de mediados de año, la probabilidad acumulada de incumplimiento implícita a un año aumentó 3,5 puntos porcentuales, mientras que los incrementos llegaron a 19,6 puntos en el plazo de cuatro años y a 22,8 puntos en el de diez años. Los cálculos suponen una recuperación del 35%, incorporan primas de riesgo y no constituyen pronósticos de default. Además, la tasa implícita en dólares entre el AO27 y el AO28 alcanzó el 22,5%, el máximo del año.
Un ejercicio de escenarios elaborado en PPI a partir del tramo largo de los Globales estimó que la ponderación implícita de una continuidad del programa económico pasó de 88,3% a mediados de julio a 74,2% en agosto y a alrededor de 50,9% en la actualidad. La estimación surge de precios de mercado y supuestos de valuación, no de una encuesta ni de una predicción electoral. En julio, con el riesgo país cerca de los 400 puntos básicos, las cotizaciones reflejaban un escenario más definido; por encima de los 700 puntos, muestran una alternativa más abierta entre dos escenarios.
La evolución de la actividad también alimenta las dudas. La economía cayó 2,8% mensual en julio y apenas avanzó 0,1% en agosto. Si septiembre no registra crecimiento, el tercer trimestre terminaría con una contracción de 2,8%, la segunda consecutiva. Los salarios reales del sector privado subieron 1,3% en agosto, por segundo mes seguido, aunque todavía no recuperaron el máximo de agosto de 2025. En octubre, el Índice de Confianza en el Gobierno aumentó 0,9%, hasta 1,95 puntos, y se mantuvo como el segundo más alto entre los presidentes de este siglo en el mismo momento de sus mandatos.
En el frente externo, las compras de divisas del BCRA durante 2026 se ubican entre las más altas de la historia y las reservas alcanzaron máximos de cinco años. Ante el shock de Brasil de esta semana, la autoridad monetaria prácticamente se retiró del mercado y convalidó una suba acotada del tipo de cambio. El financiamiento sigue siendo el principal desafío: con el AO28 rindiendo 11,6% en dólares, las compras de dólares al BCRA necesarias para cerrar el programa financiero de 2026 podrían llegar a US$13.200 millones si el Tesoro no realiza nuevas emisiones, frente a los US$4.900 millones previstos en julio. Las compras del Central desde entonces sumaron US$4.500 millones y el remanente estimado es de unos US$3.800 millones.