El exministro de Economía cuestionó el esquema cambiario del Gobierno y advirtió sobre riesgos externos que podrían afectar a la Argentina de cara a 2027.
Domingo Cavallo propuso que el Banco Central compre al menos u$s15.000 millones durante los próximos doce meses para acelerar la acumulación de reservas internacionales. El exministro de Economía sostuvo que esas adquisiciones deberían realizarse mediante emisión monetaria y no con deuda interna.
En un nuevo análisis publicado en su blog personal, Cavallo afirmó que el riesgo de una futura crisis cambiaria, antes de que la economía alcance una estabilización completa, puede ser más grave que el efecto inflacionario de emitir pesos para acumular reservas. El planteo se conoció luego de las críticas públicas de Javier Milei, quien calificó de “impresentables” sus posiciones.
El economista identificó como posibles amenazas una crisis fiscal y financiera en Estados Unidos y Europa, con consecuencias de estanflación global, y una depreciación del real brasileño acompañada por una recesión. También alertó que esos factores, junto con la competencia exportadora de China, podrían perjudicar a la industria argentina.
Cavallo cuestionó las restricciones cambiarias que todavía alcanzan a las empresas y el manejo del tipo de cambio comercial por parte del Banco Central. A su criterio, esas condiciones dificultan la compra de reservas y contribuyen a mantener elevados el riesgo país y las tasas de interés en pesos. Por eso reclamó eliminar por completo el cepo e implementar un mercado de cambios libre, con intervenciones de la autoridad monetaria principalmente para adquirir divisas.
La propuesta contempla compras diarias de dólares a un ritmo anunciado previamente. Cavallo diferenció esa operatoria de las necesidades del Tesoro para afrontar pagos externos: sostuvo que el Gobierno debe adquirir esas divisas con recursos fiscales o endeudamiento, sin emitir para financiar sus obligaciones. Según su diagnóstico, una mayor acumulación de reservas permitiría reducir las tasas de interés, bajar el riesgo país y expandir el crédito bancario.
El exministro respaldó el objetivo oficial de avanzar hacia una economía más abierta y con mayor respeto por los derechos de propiedad, aunque pidió aplicar las reformas con una secuencia adecuada y mediante consensos. Además, advirtió que mantener sin cambios la estrategia económica y de política exterior podría derivar en un traspié electoral en 2027 y en un retroceso económico y social.