El economista sostuvo que la demanda de divisas de las personas puede dificultar la acumulación de reservas del Banco Central en 2027 y afirmó que las exportaciones serán la principal herramienta para enfrentar la volatilidad cambiaria.
Rodolfo Santangelo, presidente de la consultora MacroView y socio de Carlos Melconian, cuestionó la liberación del acceso de las personas al mercado cambiario para comprar dólares destinados al ahorro o al turismo. Según planteó, la medida generó una demanda “altísima” de moneda extranjera y favorece el gasto en el exterior mientras el consumo local continúa alcanzado por impuestos.
El economista defendió su propuesta de gravar esas compras y utilizar la recaudación para reducir el IVA de los alimentos, aunque aclaró que se trató de una forma de llamar la atención sobre el problema y que no implica respaldar el regreso del cepo. A su entender, el acceso de las personas al dólar para atesoramiento y viajes debió ser la última etapa de la reforma cambiaria, no la primera.
Santangelo también describió una economía estancada, con “olor a recesión” desde hace al menos seis trimestres. Señaló que el desempeño exportador es extraordinario, pero no alcanza para impulsar la actividad, mientras la inversión presenta resultados contrapuestos entre el RIGI y la obra pública y la construcción. Además, identificó al consumo como el componente más débil y reclamó una recuperación sostenida sin recurrir a planes de estímulo.
Sobre 2027, sostuvo que la principal herramienta macroeconómica será el nivel de exportaciones. Estimó que la Argentina podría alcanzar los 110.000 millones de dólares si no se producen cambios desfavorables en el clima o en los precios internacionales del agro, frente a los 104.000 millones previstos para este año. Sin embargo, advirtió que una demanda mensual de dólares de las personas de entre 4.000 y 5.000 millones, como la registrada en octubre de 2025, impediría que el Banco Central repita su ritmo de compras.
El economista afirmó que el BCRA debe adquirir como mínimo 10.000 millones de dólares para afrontar los intereses de la deuda y otros 5.000 o 6.000 millones para mejorar las reservas. Por eso, consideró contradictorio presentar como una “bazuca” un stock de reservas compuesto casi totalmente por fondos prestados para vender divisas, cuando el objetivo debería ser comprar. También señaló que un superávit comercial de 3.000 millones de dólares no debería coexistir con compras privadas de dólares por 2.500 millones mensuales, situación que calificó como un “despilfarro”.