En las elecciones legislativas del martes, la oposición alcanzó la mayoría en ambas cámaras, avanzó en estados tradicionalmente republicanos y dejó al presidente ante un Congreso dispuesto a investigar y bloquear iniciativas.
Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos en las elecciones de medio término, en una derrota de grandes proporciones para el Partido Republicano. Con 367 de los 435 distritos de la Cámara contabilizados, la oposición se imponía por 228 a 139. En el Senado, la mayoría quedó configurada con 54 escaños demócratas frente a 44 republicanos, incluidos dos independientes aliados, lo que representó una ganancia de siete bancas.
El resultado incluyó avances en estados que durante décadas habían sido difíciles para los demócratas. James Talarico derrotó en Texas al republicano Ken Paxton y se convirtió en el primer senador demócrata elegido allí desde 1988. Adam Hamilton puso fin en Kansas a una hegemonía republicana en el Senado que se mantenía desde 1932, mientras que Annie Andrews ganó en Carolina del Sur. También perdió Susan Collins en Maine, y Iowa, Ohio y Carolina del Norte completaron el cambio en el mapa senatorial.
Donald Trump había participado activamente en numerosas campañas, respaldado candidatos y convertido los comicios en una prueba de lealtad a su liderazgo. Varios de los postulantes derrotados habían sido promovidos directamente por el presidente. El resultado mostró que su apoyo continúa siendo relevante para las internas republicanas, pero puede dificultar la llegada al electorado general.
La economía fue uno de los principales factores del voto. Cerca de tres cuartas partes de los electores consideraron que la situación económica era mala o muy mala, y aproximadamente ocho de cada diez dijeron que la inflación había generado dificultades moderadas o severas en sus hogares. Además, alrededor de seis de cada diez votantes evaluaron que Trump priorizaba sus intereses personales por encima de los del país. Según la encuesta AP Voter Poll, alrededor de un tercio de los votantes hispanos apoyó a candidatos republicanos, mientras que los jóvenes volvieron a inclinarse por los demócratas.
Por primera vez durante su segundo mandato, Trump deberá gobernar con un Congreso controlado por sus adversarios. Los demócratas podrán bloquear proyectos, impulsar investigaciones, controlar comisiones y convocar a funcionarios a audiencias públicas. Hakeem Jeffries se encamina a presidir la Cámara de Representantes y Chuck Schumer a recuperar el liderazgo de la mayoría en el Senado. El resultado también abrió anticipadamente la competencia hacia 2028 y puso en discusión la continuidad de un liderazgo republicano centrado en la figura del presidente.