La intervención de la entidad financiera bloqueó cuentas de casi tres millones de usuarios y congeló fondos del Instituto de Previsión Social y de organismos estatales.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, formalizó este jueves su renuncia al cargo mediante un mensaje grabado, cuando avanzaba la posibilidad de un juicio político en el Poder Legislativo.
El conflicto se inició con la intervención de Ueno bank, un banco privado señalado por irregularidades y problemas severos de liquidez. La medida dispuesta por el órgano regulador paralizó los depósitos y bloqueó las cuentas de casi tres millones de usuarios.
La intervención también dejó congelados fondos estratégicos del Instituto de Previsión Social (IPS) y de distintos organismos del Estado. La retención masiva de recursos profundizó la crisis financiera y afectó la gobernabilidad del Ejecutivo.
Las acusaciones contra Peña incluyeron su vínculo histórico con la entidad, en la que mantuvo participaciones accionarias hasta 2025. Sectores opositores denunciaron un conflicto de intereses, el desvío sistemático de recursos públicos para capitalizar al banco y maniobras destinadas a eludir regulaciones crediticias.
La tensión institucional aumentó con la renuncia de Carlos Carvallo a la titularidad del Banco Central del Paraguay (BCP). Luego, el bloque oficialista del Partido Colorado, encabezado por el expresidente Horacio Cartes, retiró su respaldo al mandatario y habilitó su juzgamiento en la Cámara de Diputados.
Ante la certeza de que sería destituido por el Parlamento, Peña optó por dimitir. Según las previsiones de la Carta Magna, el vicepresidente Pedro Alliana debe asumir la jefatura de Estado, mientras la Fiscalía avanza con la apertura de causas penales contra la cúpula de la entidad financiera.