Pedro Alliana quedó habilitado para asumir la Presidencia de Paraguay

El vicepresidente podría suceder a Santiago Peña, cuya renuncia fue anunciada este jueves en medio de la crisis financiera y política vinculada con Ueno Bank.

Pedro Alliana, vicepresidente de Paraguay y dirigente del sector político vinculado con el exmandatario Horacio Cartes, quedó habilitado para suceder a Santiago Peña. Su eventual llegada al Poder Ejecutivo depende de que el Congreso acepte formalmente la dimisión del presidente.

La Cámara de Diputados archivó el pedido de juicio político contra Alliana por 48 votos contra 30. Durante el debate, los legisladores que rechazaron el enjuiciamiento afirmaron que el vicepresidente no tuvo responsabilidad directa ni intervención en las decisiones que derivaron en la crisis del sistema financiero.

Si la renuncia de Peña es aceptada, Alliana asumirá la Presidencia y completará el actual período constitucional, que finaliza el 15 de agosto de 2028. La sucesión dejará vacante la Vicepresidencia, que deberá ser cubierta por el Congreso mediante mayoría absoluta, de acuerdo con el artículo 234 de la Constitución paraguaya, porque la salida se produce durante los últimos dos años del mandato.

Alliana, de 52 años y conocido como “Mangui”, integra la Asociación Nacional Republicana, el Partido Colorado. Fue gobernador de Ñeembucú entre 2008 y 2012, llegó a la Cámara de Diputados en 2013 y presidió ese cuerpo entre 2019 y 2022. También encabezó la Junta de Gobierno del Partido Colorado entre 2015 y 2023 y consolidó su vínculo con Honor Colorado, el sector liderado por Cartes.

En 2023 fue elegido como compañero de fórmula de Peña. Ambos ganaron las elecciones generales del 30 de abril y asumieron el 15 de agosto de ese año. Durante su trayectoria, Alliana enfrentó cuestionamientos por su influencia dentro del partido y por la contratación de su hija, Montserrat Alliana, en la Cámara de Diputados; el vicepresidente negó que ese nombramiento constituyera nepotismo.

Según fuentes cercanas al Gobierno, sus primeras semanas al frente del Ejecutivo estarían concentradas en la crisis de Ueno Bank, que afectó a unos tres millones de clientes, y en la determinación de responsabilidades de directivos de la entidad y autoridades del Banco Central de Paraguay. También impulsaría cambios en el gabinete, mantendría los principales lineamientos económicos de la administración anterior y buscaría preservar los vínculos con Estados Unidos, Israel y Taiwán.

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