Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea atribuye la contención del tipo de cambio a la menor cantidad de pesos disponibles, aunque advierte sobre mayores expectativas de devaluación y una brecha cambiaria en aumento.
El riesgo país argentino trepó hasta los 925 puntos básicos, su nivel más alto del año, mientras el dólar mayorista permaneció cerca de los $1.550 a comienzos de noviembre. En poco más de un mes, la cotización aumentó $29, equivalente a una suba del 1,9%, y en los últimos cuatro meses acumuló un avance del 4,3%, con un promedio mensual del 1,1%.
El IERAL de la Fundación Mediterránea señaló que la estabilidad relativa del tipo de cambio responde principalmente a las condiciones monetarias restrictivas. Las operaciones del Banco Central en el mercado secundario de títulos públicos y las licitaciones quincenales de deuda en pesos del Tesoro absorben liquidez, por lo que queda una menor cantidad de pesos disponible para comprar divisas.
A esa dinámica se suman los elevados encajes bancarios, las exigencias de integración diaria y las dificultades para expandir el crédito en un contexto de aumento de la morosidad. Según el informe, la acumulación de reservas ya no está vinculada principalmente con una mayor demanda de pesos, como ocurrió en 2024, sino con una fuerte contracción de la cantidad de dinero en la economía.
La presión cambiaria, sin embargo, se refleja en otros mercados. El dólar contado con liquidación subió 7,6% desde julio y avanzó 4,6% en las últimas semanas, mientras la brecha frente al tipo de cambio oficial llegó al 9,5%. En el mercado de futuros, las tasas de depreciación implícitas pasaron de ubicarse entre el 23% y el 24% anual a un promedio del 26,2% en octubre, con máximos cercanos al 30%, y alcanzaron el 28,6% en los primeros días de noviembre.
El deterioro de los bonos también se vinculó con factores internos. El IERAL mencionó la incertidumbre electoral de 2027, el estancamiento de la actividad económica, la suspensión de emisiones de bonos en dólares en las licitaciones del Tesoro y las dudas sobre fuentes de financiamiento previstas para el próximo año. Entre ellas figuran compras de divisas al Banco Central por u$s4.500 millones y colocaciones de títulos en dólares por US$5.000 millones. Además, los bonos soberanos de mayor plazo pasaron de rendir 8,2% a comienzos de julio a 14,1% durante la primera semana de noviembre.
El escenario externo también fue desfavorable para las monedas emergentes: la tasa del bono del Tesoro estadounidense a diez años subió de 4,5% a 4,8% anual y la del título a dos años pasó de 4,15% a 4,5%. El índice DXY aumentó cerca de 2,7 puntos desde principios de septiembre, mientras el Índice de Precios de las Materias Primas del Banco Central retrocedió alrededor del 5%. Pese a estos factores, el riesgo país argentino aumentó 520 puntos básicos desde julio, frente a subas de alrededor de 20 puntos en Brasil y Chile, 12 en Perú y cerca de 23 en Uruguay y México.