Marta Montero recordó a su hija, asesinada en Mar del Plata cuando tenía 16 años, y cuestionó que la causa aún espere una definición de la Suprema Corte Bonaerense.
Lucía Pérez tenía 16 años cuando salió de su casa de Mar del Plata el 8 de octubre de 2016 y no regresó. Ese día fue llevada sin signos vitales a la Unidad Sanitaria de Playa Serena por Matías Farías, de 23 años, y Juan Pablo Offidani, de 41 años. El caso motivó el primer Paro Nacional de Mujeres.
En diálogo con Crónica, Marta Montero evocó a su hija como una joven amable, estudiosa, generosa y “muy artista”. Contó que hacía manualidades, diseñaba ropa, dibujaba y evaluaba estudiar biología o veterinaria. También destacó su desempeño escolar: tenía uno de los mejores promedios de su división, había recibido una beca y sus compañeros le decían que repasaba y luego rendía los exámenes.
La familia conserva los recuerdos de los 16 años compartidos, como las visitas a la playa junto a la perra y las conversaciones cotidianas antes de que Marta se fuera a trabajar. “Las vivencias con mi hija no me las saca nadie”, afirmó. A la vez, remarcó que mantener esos recuerdos no implica abandonar la búsqueda de justicia y sostuvo: “Me sacaron media vida”.
A una década del crimen, la familia aguarda que la Suprema Corte Bonaerense resuelva si restituye en el expediente la figura del femicidio contra uno de los condenados. Montero cuestionó que uno de los acusados pueda estar en la calle y que el otro pueda pedir beneficios de salidas en cuatro años. También criticó el funcionamiento de las investigaciones y afirmó que las pruebas se reúnen a destiempo, mientras que, según dijo, sin un abogado resulta imposible avanzar.
Durante estos años, Marta continuó trabajando junto con su marido y el Observatorio Lucía Pérez para reclamar cambios y exigir el cumplimiento de las leyes. Además, vinculó el caso con la captación de Lucía en la escuela y denunció la presencia de dealers en las puertas de los colegios. “La esperanza es lo último que se pierde”, sostuvo, y aseguró que seguirá luchando por su hija y por otras mujeres: “Si sigo de pie es por mi hija y las demás Lucías”.