Más de una docena de aeronaves fueron alcanzadas por las alertas desde el martes; los operativos no hallaron explosivos.
Una serie de amenazas de bomba alteró este viernes el tráfico aéreo en República Checa, Bulgaria y Portugal. Las alertas comenzaron el martes y se intensificaron el jueves, mientras las inspecciones realizadas hasta el momento no detectaron artefactos explosivos.
El aeropuerto de Praga informó amenazas contra nueve vuelos: tres que tenían como destino la capital checa y seis que partían de ella. Un portavoz de la terminal señaló además que se recibieron nuevas advertencias sobre la supuesta colocación de explosivos en una cantidad mayor de aviones.
En Bulgaria, el Ministerio de Transportes comunicó alertas contra dos vuelos con destino a Sofía, que aterrizaron sin incidentes. En Portugal, la policía reportó una amenaza contra un servicio que debía unir Lisboa con Roma. Los agentes inspeccionaron la aeronave involucrada y no encontraron ningún dispositivo explosivo.
Hasta ahora, nadie reivindicó las amenazas. Algunas de las enviadas a los aeropuertos de Roma y Sofía fueron atribuidas presuntamente a los “combatientes del Estado Masculino”, una denominación que parecería referirse a un movimiento nacionalista ruso, aunque esa relación no pudo ser verificada.
Las alertas también provocaron demoras, despliegues policiales y el uso de aviones de combate. Luis Gallego, director ejecutivo de IAG SA, afirmó que las aerolíneas tienen pocas opciones frente a este tipo de situaciones, incluso cuando las amenazas resultan falsas.
El viernes, un vuelo de Tarom que cubría la ruta entre Praga y Bucarest fue inspeccionado al llegar debido a una amenaza, según informó la autoridad aeroportuaria de Bucarest. Además, un avión de Aer Lingus fue escoltado por cazas franceses después de que su piloto no respondiera de inmediato a una solicitud del gobierno para aterrizar tras una alerta de bomba; el incidente es investigado por las autoridades.