Los coches de Silverstone no pasaron de la SQ1 cuando su ritmo real podría asentarlos en la media tabla
En Aston Martin se trabaja sabiendo negociar entre las expectativas y la realidad. Si bien eran rotundos para defender su salto adelante a partir de los Grandes Premios de Hungría y de los Países Bajos, jamás habían lanzado mensajes excesivamente optimistas con puestos, cálculos o predicciones innecesarias.
El viernes de Zandvoort, además, fue el punto claro en el que también se reforzó esa idea. Tanto el asturiano como su compañero Lance Stroll sabían que había ritmo para mucho más, pero a la hora de la verdad no apareció.
Y no fue un motivo único, falló casi todo en el paquete del coche. El cómputo general pide que el trabajo siga en las dos partes.
Hay un salto más, pero tenemos que entender todo en estos días tempranos de la mejora», cerraba Alonso.