El actor y humorista destacó el vínculo directo con el público, habló de su participación en "Ni media palabra" y anticipó sus expectativas para la próxima temporada de verano.
Marcos Rafael Gómez, conocido popularmente como Bicho Gómez, atravesó 2026 con una agenda vinculada al teatro, el humor y sus raíces circenses. Para el artista, el escenario mantiene un valor central por la posibilidad de encontrarse con la gente y compartir una experiencia en vivo.
Uno de los principales trabajos del año fue «Ni media palabra», la comedia que protagonizó junto a Nicolás Cabré y Mariano Martínez. La obra tuvo una destacada temporada en Villa Carlos Paz y luego continuó su recorrido por distintos escenarios.
Gómez definió el año como un período de mucho trabajo y experiencias importantes. También señaló que cada temporada presenta desafíos propios y que la respuesta del público permite aprender de cada función. Según explicó, lo siguen motivando las ganas de hacer reír, ayudar a que la gente pase un buen momento y conservar la curiosidad.
Sobre el presente del espectáculo en la Argentina, sostuvo que los artistas deben adaptarse a la transformación de los medios y a la aparición de nuevas plataformas. A la vez, remarcó que el teatro conserva la posibilidad de ofrecer un encuentro directo con el público. De cara al verano, expresó su deseo de seguir trabajando y de encontrar proyectos interesantes: «Lo importante es elegir proyectos que me entusiasmen».
En un ping pong, se definió como «un buen tipo» y mencionó la honestidad como su virtud. Dijo que estar con sus hijos lo pone de buen humor, que le gusta escribir y que disfruta la carpintería. También contó que le gusta cocinar para su familia, que su comida favorita son las milanesas con fritas, que admira a Charles Chaplin y que elegiría cualquier canción de Los Beatles.
Además, afirmó que le hubiera gustado ser carpintero si no se dedicara a su profesión y señaló que confía ciegamente en Verónica, su mujer. Entre sus preferencias, mencionó las vacaciones en familia y las caminatas por ciudades, mientras que identificó el miedo a la muerte y el deseo de poder volar como un superpoder.