El partido se disputará el domingo 1/11 a las 15.00 y puede tener consecuencias decisivas para ambos en el Clausura y la clasificación internacional.
El Superclásico encontrará a Boca y River con objetivos concretos además del orgullo de ganar el duelo más esperado. El equipo xeneize atraviesa un momento expectante, mientras que el Millonario llega herido pero todavía con posibilidades de alcanzar una de sus metas del año: clasificarse a la próxima Copa Libertadores.
Boca ganó cinco de sus últimos seis partidos en el Torneo Clausura, se aseguró un lugar en los octavos de final y quedó a dos triunfos de garantizar el primer puesto de la Tabla Anual. Una victoria ante River no le daría el título este domingo, pero sí aumentaría considerablemente sus chances de conseguirlo.
El resultado también podría influir en la confianza del equipo para los compromisos que tendrá por delante. Después del clásico, Boca enfrentará a Defensa y Justicia en la Bombonera; además, el 14 de noviembre jugará la semifinal de la Copa Argentina y el 21 disputará la final de la Copa Sudamericana.
En River, un triunfo tendría un doble efecto: le permitiría desplazar casi con seguridad a Boca de la cima y frustrar su posibilidad de coronarse. En cambio, un empate dejaría al conjunto de Ponzio prácticamente afuera de la pelea por ingresar a la Copa Libertadores 2027 a través de la Tabla Anual.
La dirigencia decidió sostener a su ídolo en el banco después del empate frente a Sarmiento, una determinación que mantiene vigente el proyecto que no pudo coronarse con Eduardo Coudet al mando. Para darle continuidad, River necesita un título en el Clausura y un gran Superclásico.
El partido también será determinante para la evaluación de los refuerzos y del plantel riverplatense, en un contexto marcado por los niveles individuales, las bajas y la preocupación dirigencial por el arbitraje. En Boca, Leandro Paredes busca acompañar su regreso al club con títulos, mientras que Miguel Merentiel intenta conseguir la estrella que todavía le falta.