El banco estadounidense también tiene una visión favorable sobre el peso colombiano y el real brasileño, aunque considera poco probable que se repitan las ganancias extraordinarias de los últimos años.
El carry trade continúa ofreciendo oportunidades en América Latina, impulsado por las elevadas tasas de interés de los mercados emergentes y las expectativas de un dólar más débil. Sin embargo, las condiciones financieras internacionales podrían limitar los rendimientos durante los próximos meses.
La mesa de operaciones de divisas de Citigroup mantiene una perspectiva positiva sobre el peso argentino, el peso colombiano y el real brasileño frente al dólar. Al mismo tiempo, considera que los inversores deberán adoptar una estrategia más selectiva y que será difícil repetir los resultados obtenidos en los últimos años.
Fuad Muvdi, responsable de operaciones de divisas estadounidenses de Citi, sostuvo en una entrevista con Bloomberg en Nueva York que las diferencias entre las tasas de interés de las principales economías y las de los mercados emergentes seguirán generando oportunidades. También señaló que la política monetaria estadounidense y la volatilidad cambiaria elevan los riesgos. “Sigo creyendo en las estrategias de carry. ¿Apostaría hoy todo mi capital por ellas? No, no lo creo”, afirmó.
El carry trade consiste en financiarse en monedas con tasas de interés relativamente bajas para invertir en activos denominados en divisas con mayores rendimientos. El resultado depende de la diferencia entre las tasas y de la evolución del tipo de cambio: una depreciación de la moneda en la que se invierte, o una suba del dólar, puede reducir o eliminar las ganancias.
Durante 2026, las operaciones financiadas con dólares estadounidenses registraron rendimientos importantes en distintas economías latinoamericanas. En lo que va del año, el carry trade con el peso argentino generó una ganancia aproximada del 15% en dólares.
La rentabilidad de esas operaciones está vinculada con la relación entre las tasas de interés en pesos y la evolución del tipo de cambio. En el caso argentino, los inversores siguen de cerca la volatilidad cambiaria ante la proximidad del calendario electoral, además de la política monetaria del Banco Central, la acumulación de reservas internacionales y las expectativas de devaluación.