Las esperas prolongadas de pie pueden provocar rigidez, fatiga muscular y dolor lumbar. Una kinesióloga fisiatra recomendó moverse, elongar y atender las señales del cuerpo.
La expectativa por la visita del papa León XIV a la Argentina moviliza a miles de fieles que buscan participar de las celebraciones religiosas. En ese contexto, las jornadas extensas de espera pueden generar molestias en la columna y otras zonas del cuerpo.
La Lic. Pamela Spinosa, kinesióloga fisiatra (MN 9509), explicó en diálogo con Crónica que permanecer inmóvil durante mucho tiempo obliga a los músculos que sostienen el tronco a mantener una contracción constante. Esa situación puede derivar en fatiga muscular, rigidez y dolor en la región lumbar, sobre todo en personas con problemas posturales o molestias recurrentes.
La zona cervical también puede verse comprometida cuando la cabeza permanece inclinada o se adoptan posiciones incómodas para observar lo que ocurre. Para disminuir la tensión, se recomienda cambiar de postura periódicamente, evitar quedar completamente inmóvil y hacer pequeños movimientos durante la espera.
Antes de afrontar una jornada extensa, Spinosa sugirió realizar ejercicios suaves de movilidad y elongación. Entre ellos mencionó elevar los talones y elongar gemelos, cuádriceps, isquiotibiales y glúteos, prácticas que pueden favorecer la movilidad de las piernas durante las caminatas y reducir la rigidez asociada con la inactividad.
El dolor persistente, el cansancio intenso y la dificultad para continuar caminando son señales para detenerse y descansar. La especialista advirtió que es importante “no llevar el cuerpo al extremo o al límite” y recomendó planificar pausas y respetar las propias capacidades físicas.