Stefano Di Carlo y Juan Sebastián Verón cuestionaron el uso de la tecnología y plantearon posibles interferencias en los partidos de Primera División.
El VAR de la Liga Profesional funciona desde el predio Lionel Messi, en Ezeiza, y no en los estadios. La operación se realiza en una sala VOR, que en los papeles debe permanecer aislada de cualquier interferencia externa para evitar condicionamientos sobre los árbitros que analizan las jugadas.
En esa cabina trabajan el VAR, máxima autoridad del equipo y encargado de comunicarse con el juez de campo; el AVAR, que continúa observando el partido mientras se revisa una acción y puede colaborar en la decisión; y el Operador de Repeticiones, responsable de encontrar y exhibir las imágenes más apropiadas. También puede participar un Quality Manager, cuya tarea es auditar el trabajo de los árbitros, aunque tiene prohibido intervenir en las decisiones.
La presencia del Quality Manager genera cuestionamientos porque la Dirección Nacional de Arbitraje no informa quién cumple esa función ni en qué encuentros participa. La figura no está en todos los partidos: es convocada para los duelos de mayor trascendencia de cada fecha. Sus nombres tampoco aparecen en las transmisiones ni son anunciados antes de los encuentros.
Las sospechas aumentaron después del 1-1 entre Riestra y Vélez por el Torneo Clausura, cuando el VAR anuló el agónico 2-1 del equipo de Liniers por una falta en la mitad de la cancha. Tras ese partido, la DNA comunicó las suspensiones de Nazareno Arasa y Diego Ceballos, árbitro y VAR, respectivamente. Ricardo Casas, quien se desempeñaba como Quality Manager, también dejó su cargo. Según informó La Nación, el exárbitro fue despedido después de ese encuentro.
En ese contexto, los presidentes de River y Estudiantes cuestionaron públicamente el funcionamiento del sistema. Di Carlo sugirió en ESPN que una persona podía estar interviniendo desde Ezeiza, mientras que Verón planteó en Urbana Play que la ubicación del VAR y su funcionamiento podían facilitar la manipulación de momentos de un partido. También se señaló que, en algunos encuentros, las revisiones posteriores a los goles se extienden durante varios minutos, mientras que en otros la reanudación es casi inmediata. Nicolás Otamendi reclamó que, si una jugada debe ser analizada, el juego debe detenerse el tiempo necesario.
No existen pruebas que permitan confirmar la existencia de un supuesto llamado externo a los árbitros del VAR, y tampoco hay cámaras que muestren la actividad de la sala VOR durante los 90 minutos. Sin embargo, Federico Beligoy declaró en 2023 que a veces se comunica con los jueces durante el entretiempo, aunque no están obligados a atenderlo. Esa posibilidad contradice el protocolo VAR de la IFAB y la FIFA, que prohíbe la intervención de personas ajenas a la sala. Desde 2025 se difunden algunas conversaciones entre el árbitro y la cabina, pero la DNA no aplica un criterio fijo: publicó los diálogos del último superclásico y no difundió los del partido entre Vélez y Riestra.