Los bots pueden simular operadores, ofrecer bonos exagerados y pedir transferencias a billeteras virtuales. Las plataformas legítimas usan el chat para asistencia, pero no para alojar juegos ni procesar apuestas.
El crecimiento del uso de teléfonos inteligentes y la migración de distintas operaciones hacia plataformas digitales también alcanzó al sector del entretenimiento y las apuestas. Muchas empresas ofrecen atención desde celulares para reducir los tiempos de espera, aunque esta modalidad abrió nuevos riesgos de ciberseguridad.
Una estafa habitual comienza con un mensaje no solicitado desde un número desconocido. El contacto promete bonos de bienvenida exagerados o la posibilidad de jugar directamente en WhatsApp. Mediante un bot, los delincuentes simulan ser operadores y guían al usuario a través de opciones numéricas hasta indicarle que transfiera dinero a una billetera virtual.
Las cuentas receptoras suelen estar a nombre de personas particulares sin vínculo con empresas establecidas. En algunos casos, el sistema permite obtener pequeñas ganancias para generar confianza. Cuando la víctima deposita una suma mayor y solicita retirar sus fondos, la comunicación puede interrumpirse o el bot puede exigir pagos adicionales por supuestos impuestos, cargos administrativos o verificaciones.
Las plataformas de juego reguladas operan de otra manera: los juegos se ejecutan en sitios web seguros o aplicaciones oficiales auditadas, no dentro de una conversación de WhatsApp. En los casinos online confiables, el servicio de mensajería funciona como canal de soporte técnico y orientación, por ejemplo, ante problemas con métodos de pago, dudas sobre las reglas, contraseñas olvidadas o demoras técnicas.
Las compañías de ciberseguridad, entre ellas ESET, reportaron pérdidas económicas vinculadas con plataformas de apuestas falsas operadas mediante aplicaciones de mensajería. Los investigadores también advirtieron sobre el uso de ingeniería social y phishing, que incluye la copia de logotipos de plataformas reconocidas para confundir a los usuarios.
Ante este tipo de contactos, se recomienda desconfiar de las promesas de ingresos rápidos, comprobar las licencias operativas antes de transferir dinero y evitar enviar datos sensibles. Los pagos dirigidos a cuentas dudosas mediante aplicaciones de chat son extremadamente difíciles de recuperar, y ninguna transacción de juego debería procesarse dentro de una conversación de WhatsApp.