Post-it, Viagra, Teflon, el horno microondas, Super Glue, Play-Doh, Popsicle y Corn Flakes nacieron de experimentos fallidos, efectos inesperados o productos que tenían otro destino.
Varios productos de consumo masivo surgieron cuando sus creadores encontraron una utilidad distinta de la que buscaban originalmente. Un adhesivo que se despegaba con facilidad, un medicamento cardiovascular y una preparación de cereales que había quedado en reposo terminaron dando lugar a marcas y mercados de enorme escala.
En 1968, Spencer Silver desarrolló en 3M un pegamento que se adhería a las superficies, pero podía retirarse sin dejar residuos importantes. Años más tarde, Art Fry utilizó ese adhesivo para fijar papeles en las páginas de su libro de himnos. Así nacieron los Post-it, cuya comercialización masiva comenzó en Estados Unidos en 1980. En 2025, 3M registró ventas consolidadas por u$s24.948 millones, aunque no informó cuánto correspondió exclusivamente a esa marca.
El sildenafil fue investigado por Pfizer a comienzos de los años 90 como un tratamiento para problemas cardiovasculares, especialmente la angina de pecho. Durante los ensayos clínicos se observó que algunos participantes experimentaban erecciones. La FDA aprobó Viagra en marzo de 1998 y el medicamento alcanzó ventas por u$s2.051 millones en 2012, según el informe anual de Pfizer.
Otros hallazgos accidentales también modificaron industrias enteras. En 1938, Roy Plunkett descubrió en DuPont el material que luego sería identificado como politetrafluoroetileno y comercializado como Teflon, utilizado en recubrimientos antiadherentes y en sectores como el químico, aeroespacial, electrónico y automotriz. Durante la Segunda Guerra Mundial, Percy Spencer advirtió que una barra de chocolate se había derretido cerca de un magnetrón. El desarrollo posterior de esa observación llevó a Raytheon a presentar el Radarange en 1947, uno de los primeros hornos microondas comerciales.
Los cianoacrilatos que Harry Coover había descartado mientras buscaba materiales transparentes para dispositivos ópticos terminaron dando origen a adhesivos instantáneos. Eastman Kodak comenzó a comercializar uno de ellos, Eastman 910, en 1958. Por su parte, Play-Doh era originalmente un limpiador de papel tapiz fabricado por Kutol, hasta que se descubrió su utilidad como masa para modelar. La marca comenzó a venderse en 1956 y luego pasó a formar parte de la cartera de Hasbro, que en 2025 registró ingresos consolidados por u$s4.701 millones, sin detallar las ventas de Play-Doh.
En 1905, Frank Epperson dejó durante la noche una bebida azucarada con un palito en el exterior de su casa, en California. El líquido se congeló y dio origen al producto que posteriormente se conocería como Popsicle; la marca, integrada al negocio de helados de Unilever desde 1989, comercializa más de 2.000 millones de unidades al año, según la historia publicada por la propia compañía. A fines del siglo XIX, los hermanos John Harvey y Will Keith Kellogg también obtuvieron un resultado inesperado al procesar cereales cocidos. El procedimiento derivó en los Corn Flakes y, en 1906, Will Keith Kellogg fundó Battle Creek Toasted Corn Flake Company, antecedente del negocio de Kellogg’s.