La receta combina un matambre tierno y jugoso con una cobertura abundante de queso y cebolla. Rinde entre cuatro y seis porciones.
El matambre vacuno puede convertirse en una preparación abundante para compartir si se lo cocina con cuidado y se respeta el tiempo de reposo. En esta versión, la carne se cubre con mozzarella, cebolla y orégano para obtener un plato inspirado en la fugazzeta.
Para cuatro a seis personas se necesita un matambre de entre 1,2 y 1,5 kilos, 500 gramos de mozzarella, tres cebollas grandes, dos dientes de ajo, 150 mililitros de leche, una cucharadita de orégano, aceite de oliva o girasol, sal y pimienta. El perejil fresco es opcional.
Primero hay que extender la carne con la grasa hacia arriba y quitar solamente los excesos más gruesos. Después se condimenta de ambos lados con sal, pimienta y ajo picado. El matambre se coloca en una fuente profunda junto con la leche y se deja reposar durante al menos 30 minutos.
Luego se retira el exceso de líquido y se acomoda la pieza sobre una placa, con la grasa hacia abajo. Se cubre con papel aluminio y se cocina en un horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 45 minutos, con atención para que no se seque.
Mientras la carne está en el horno, se cortan las cebollas en pluma fina y se cocinan a fuego medio con un chorrito de aceite hasta que se ablanden y queden ligeramente transparentes. Se las salpimienta. Al retirar el aluminio, se distribuye la mozzarella rallada o cortada en trozos pequeños sobre el matambre, se añade la cebolla y se termina con el orégano.
La cocción final se realiza a 200 °C durante 10 a 15 minutos, hasta que el queso se funda por completo y comience a dorarse. Antes de cortar, conviene dejar reposar la preparación entre 5 y 10 minutos. Puede servirse con perejil fresco, papas, ensalada o vegetales asados. Para conservar la humedad, no se debe retirar toda la grasa y es preferible evitar temperaturas demasiado altas durante la primera etapa.