Cómo vender una propiedad que todavía tiene una hipoteca

La operación es posible, pero requiere coordinar con el banco la cancelación del saldo pendiente y el levantamiento de la garantía sobre el inmueble.

Una vivienda hipotecada puede venderse porque la propiedad continúa perteneciendo a su titular. Sin embargo, la deuda con el banco debe resolverse correctamente para concretar la transferencia. Por eso, es conveniente informar desde el inicio que el inmueble tiene una hipoteca y consultar el procedimiento antes de aceptar una reserva o definir la fecha de escritura.

La alternativa más habitual consiste en destinar parte del dinero de la compraventa a cancelar el crédito. Por ejemplo, si el saldo pendiente es de $40.000.000 y el precio de venta alcanza los $100.000.000, una parte del pago se dirige al banco y el vendedor recibe el monto restante. También puede pactarse que el comprador asuma el préstamo, aunque esa opción es menos frecuente y requiere la aprobación de la entidad financiera, que puede evaluar sus ingresos, capacidad de pago, historial crediticio y las condiciones del crédito.

Otra posibilidad es cancelar la deuda antes de vender. En ese caso, hay que revisar si el préstamo contempla comisiones o cargos adicionales. En los créditos UVA, además, se debe solicitar un saldo actualizado cerca de la escritura, ya que el capital pendiente puede variar. Si la deuda supera el valor de venta, el propietario tendrá que cubrir la diferencia o buscar una alternativa con el banco.

El escribano coordina la compraventa y la cancelación de la hipoteca. Entre las gestiones se encuentran pedir al banco el saldo actualizado, reunir la documentación para cancelar la garantía, firmar la escritura, cancelar el crédito y tramitar el levantamiento de la hipoteca registrada. En muchos casos, la venta y el pago de la deuda se realizan en el mismo acto: una parte del dinero va directamente al banco y el resto queda para el vendedor.

Antes de avanzar también deben contemplarse los honorarios de escribanía, los certificados registrales, la comisión inmobiliaria, los eventuales costos por cancelación anticipada y los impuestos aplicables. La operación puede demorar entre 30 y 60 días, según los tiempos del banco, la emisión de certificados, la documentación del inmueble, la coordinación con el escribano y su situación registral. Por ese motivo, el pedido del saldo actualizado debe iniciarse antes de comprometer una fecha definitiva de escritura.

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